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Giuseppe Albatrino

Amante de la creatividad. Ingeniero.

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Libro comentado: El Afgano

14 diciembre, 2009

      El Afgano (2006) es el décimo octavo libro publicado del escritor inglés Frederick Forsyth y el octavo suyo que he tenido oportunidad de leer, encontrándome ya a la espera de su siguiente entrega que sus editores han programado para el 2010. Como podrá notarse, soy un lector reincidente de este autor y el comentar este título es también un pretexto para hablarles un poco sobre él.

      El género de esta novela, y que lo ha hecho mundialmente famoso, es el de la intriga política y espionaje, campos en el que nos ha demostrado tener un profundo conocimiento. Su primer trabajo de ficción, “El día del Chacal” (1971) destaca entre otras cosas, por la acuciosidad con la que presenta hechos y organizaciones reales para luego montar una historia, en este caso, la estrategia de un asesino a sueldo para asesinar al presidente de Francia, en ese entonces, el hombre más protegido del mundo. ¿Resultado? No sólo un éxito de ventas y dos películas relacionadas (por favor no juzgar la obra por la versión protagonizada por Bruce Willis), sino que a través del modus operandi del ficticio sicario se revela, por ejemplo, flaquezas reales en el sistema británico de expedición de pasaportes. Como “halago” extra, uno de los terroristas más famosos del mundo antes de Bin Laden, Ylich Ramírez Sánchez, recibió el apelativo de “el Chacal” justamente porque en una fallida redada, la policía encontró que antes de huir se encontraba leyendo este libro.

      En sus siguientes obras, el ex periodista se ha mantenido fiel a la investigación, presentándonos el mundo de los espías, mercenarios, analistas de inteligencia, tropas de élite, como lo haría un documentalista; sus complicadísimas tramas privilegian la historia sobre los personajes, que son tratados usualmente de manera superficial, lo cual no quita que algunos de ellos, como el anteriormente mencionado Chacal, Cal Dexter (El vengador) o Mike Martin (El puño de Dios, El Afgano) dejen alguna huella en la memoria del lector, ya sea por su osadía, meticulosidad, inventiva o heroísmo.

      La trama de la novela que nos convoca, nos ubica en la lucha antiterrorismo con escenarios como Indonesia, Pakistán y por supuesto Londres (la visión del autor es marcadamente anglo-céntrica). Los servicios de inteligencia han determinado que un gran atentado terrorista está a punto de ocurrir y que éste empequeñecerá a la destrucción de las torres gemelas. Por ello, prepararán a un experto militar para infiltrarse en Al-Qaeda, en una misión casi suicida. Quien se embarque en sus páginas, podrá aprender sobre la historia de Afganistán y de varios terroristas reales.

      En mi opinión, esta obra no presenta lo mejor de Forsyth quien se ha excedido en su afán documentador en desmedro de una historia mejor bosquejada, a su vez por primera vez he encontrado en sus líneas, algunos errores en cuanto hechos reales. Si ésta va a ser la primer obra que alguien desea leer del género o del autor, recomendaría alguna otra; para los leales, ha sido una oportunidad para conocer un poco más de los detalles de los conflictos de la zona.
Quizá alguien se sorprenda del porqué de mi espera por su siguiente obra, pero tras haber conocido otros trabajos de este ganador del premio Edgar, creo que tras este traspié, vale la pena aguardar.
Calificación: 3 de 5.

Secciones: Libros Etiquetas: espionaje, Forsyth, Libros ESP, terrorismo

Batman o el hombre araña, ¿cuál es el mejor?

30 noviembre, 2009

      Hay preguntas trascendentes cuya respuesta evitamos o ahogamos en la garganta, ya sea por el miedo a polemizar o porque decidimos beber el vaso con agua que, para la ocasión, tenemos a la mano para dilatar el asunto. Pero esto no puede durar para siempre, como lo demuestra el hecho de que el viernes, poco antes de retirarme de la oficina, un compañero planteó el tema que yo pensaba había sumergido en el olvido definitivamente; él me dijo: “¿Cuándo escribes sobre cuál héroe es mejor?, ¿Batman o Spiderman?”

      A riesgo de generar una brecha que divida nuestro ambiente laboral en dos bandos claramente diferenciados, encontrados y hostiles, sé que ha llegado el momento de manifestarme con claridad y explicar mi posición de una vez por todas (de la manera menos sesgada posible): Spiderman es el mejor héroe, y debo añadir, ¿cómo es que alguien puede dudarlo?

      Primero, aclaremos un par de cosas para aquellos que pueden postear preguntándome ¿Por qué no Superman? O ¿Por qué no Aquaman? No los incluyo porque obviamente … ¡no existen!. El primero es un ser extraterrestre que viene del espacio con forma humana y tiene superpoderes gracias a que nuestro Sol es de color amarillo. Cualquiera sabe que, dado lo complicada que es la evolución (lean a Darwin si no me creen), las posibilidades de que existan alienígenas con el rostro de Clark Kent son muy, pero muy reducidas, más aún el hecho de que salte edificios por la tonalidad de nuestra estrella. En cuanto a Aquaman, distintas flotas de submarinos e infinidad de redes de los barcos pesqueros, han demostrado que tal individuo no existe (o que por error terminó como muchame).

      Segundo, es necesario decir que Bruce Wayne tiene sus méritos, como muchas buenas personas que conozco. Hijo de un plutócrata, ve como éste muere asesinado junto a su madre, al no entregar la billetera a un maleante que lo asaltaba. En lugar de enrejar las pistas y las calles de su barrio, como haría cualquiera en Lima, decide combatir el crimen con sus propias manos; para lo cual se entrena duramente y compra (con el dinero que heredó) costosísimos aparatos y artilugios para lucirse. ¿Le va bien?, ¡claro que sí!, pero, ¿Quién no combatiría el crimen día y noche, volando entre los edificios, si tuviera el tiempo libre y dinero disponible? Estoy seguro que muchos de los lectores lo harían.

      Finalmente, hablemos imparcialmente (como hasta ahora) del carismático, sencillo y generoso de Peter Parker. Es cierto que mientras en el museo tomaba fotos a Mary Jane Watson (de paso desnudándola mentalmente), una araña le picó y le otorgó poderes que ningún otro ser humano tiene, pero, acaso ¿por ello deja su empleo y lleva una vida de playboy platudo? Por el contrario, debe tomarse fotos a sí mismo (a falta de poder pagar un asistente) y enviarlas a la prensa para poder llegar a fin de mes. Acaso, ¿coquetea con las mujeres o las exhibe en fiestas?, claro que no, tartamudea para invitar a salir a su amada, como lo hacemos el común de los mortales. Lejos de vender sus poderosas telarañas al sector privado, sacando partido personal, prefiere quedarse en la clase trabajadora y luchar en su escaso tiempo libre contra el mal. Parker, a diferencia de Wayne, representa al hombre común que intenta surgir en la vida desde abajo, a la vez que telaraña en mano, esquiva las balas para ayudar al prójimo.

      Espero que estas mesuradas líneas, con las que he querido tratar lo mejor posible este espinoso y serio tema de los super héroes, no me enajenen la amistad de algunos…y por algunos, me refiero justamente al Caballero de la Noche.

Secciones: Cine y Televisión Etiquetas: Cine, comics, héroes, Marvel, super héroes

Mi pequeña colección de arte (actualización)

25 noviembre, 2009

      Anteriormente, aquí les compartí sobre un portal en el cual pueden encontrar un artista por día,en categorías como pintura, fotografía y escultura. Hoy, en que realizan su entrega número 1000, han publicado un video a modo de celebración, lo cual ha sido una grata sorpresa para mí.
Les comparto el video:

¡Espero lo disfruten!

Secciones: Culturales Etiquetas: arte, artistas, exhibición, pintura

Lecciones desde el proyecto que llevó al hombre a la Luna

16 noviembre, 2009

      El proyecto Apolo representa lo que una nación puede lograr cuando las metas son claramente establecidas, el gobierno asigna los recursos necesarios y se cuenta con un sector industrial-académico lo suficientemente desarrollado trabajando en conjunto. Si bien, constantemente se señala que la humanidad entera dio sus pasos con Armstrong en la Luna, no se debe olvidar que fue el esfuerzo, y presupuesto, de un país el que lo hizo posible, en medio de una competición internacional con la extinta Unión Soviética.

      Hoy, que muchas naciones grandes o pequeñas en número de habitantes, han caído en cuenta de que invertir en la generación de conocimiento en ciencia y tecnología crea una mayor riqueza, es importante recordarnos algunas lecciones provenientes de aquella compleja iniciativa que llevó al hombre a donde nunca antes había llegado.

1) El dinero dirigido a la Investigación y Desarrollo (I+D) es una inversión que da dividendos

      Cuando Kennedy comprometió a los Estados Unidos a llegar a la Luna, antes del fin de la década de los sesenta, la experiencia espacial de su nación era tan solo el vuelo de quince minutos de Alan Shepard en una pequeña nave monoplaza. La tarea encomendada a la NASA, significó que hubo que construir nuevas computadoras (más pequeñas y potentes), nuevos materiales (como metales más ligeros y resistentes), nuevos motores cohetes (más confiables), nuevas formas de almacenar energía (baterías, pilas) y un sin número de aparatos que permitieron a los astronautas sobrevivir en el hostil paraje selenita. ¿Resultado? Se inventaron nuevas tecnologías que también impactaron en la industria, puesto que muchas de ellas se derivaban a otros ámbitos, tales como mejores comidas deshidratadas, sistemas de purificación de agua, máquinas de diálisis, satélites para monitorear el clima…
      Los 26,000 millones de dólares que en la época se gastó en el programa, no solo crearon miles de puestos de empleos altamente calificados, ya de por sí una inyección favorable a la economía, sino que creo importantes avances que significaron una ventaja competitiva para la nación del norte. De acuerdo a los economistas Robert Solow y Michael J. Boskin, un tercio o más de su crecimiento económico en los pasados 50 años puede ser atribuido, justamente, a los avances de la ciencia y la tecnología.

2) El gobierno, las universidades y las empresas deben ir de la mano para generar conocimiento

      Apolo significó el trabajo coordinado de más de 300,000 personas, la mayor parte de ellos científicos, ingenieros, técnicos y administradores; todos repartidos en el gobierno, las universidades y el sector privado. Por ejemplo, el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) construyó el sistema de guiado que orientaba a la nave así como la computadora de abordo, mientras que trabajando en el gobierno, Von Braun diseñaba los planos del gigantesco cohete Saturno V y encargaba la construcción a un conjunto de empresas privadas. Ese tipo de sinergia, ayudó a vencer al esfuerzo soviético, más monolítico en esencia.

3) No se puede llevar a cabo un proyecto si no se cuenta con las organizaciones y personas capaces de hacerlo

      En su año más exigente, la agencia espacial norteamericana llegó a recibir el 0.5% del PBI del Gobierno Americano, sin embargo, creo que este enorme monto no hubiera bastado, de no contarse con las personas, tanto en número como en experticia, necesarias. El programa lunar, se fundó sobre muchas organizaciones ya existentes, la misma NASA partía de la ahora desconocida NACA. Así mismo, las empresas participantes crecieron enormemente, por ejemplo la constructora del módulo lunar, la empresa Grumman, pasó de tener unos cientos de empleados en el sector espacial a nueve mil en apenas un par de años. Esto no hubiera sido posible si en el mercado laboral no hubiera existido el número suficiente de científicos, ingenieros y técnicos debidamente calificados

4) Los grandes proyectos requieren el compromiso constante de tiempo y esfuerzo

      Ninguna meta grande puede cumplirse en un día o en un trimestre; así como las grandes construcciones de la antigüedad tardaron décadas en lograrse y el mismo proyecto lunar más de ocho años, sin un gobierno paciente que sabe que la innovación tecnológica no implica siempre resultados inmediatos, hubiera sido imposible dar el pequeño gran paso aquel mes de Julio de 1969. La carrera espacial implicó tres administraciones sucesivas durante las cuales no se cambió la meta pautada por el joven Presidente.

      El éxito del Apolo representa un punto de referencia sobre el cual comparar nuevos logros, no solo con respecto a la frontera espacial, sino sobre lo que un colectivo puede lograr; sin lugar a dudas, muchas de sus lecciones pueden ser aplicadas hoy en día, por estados que creen que la generación de conocimiento y compromisos a largo plazo son una inversión importante y necesaria.

Secciones: Sci & Tech Etiquetas: Apollo, Apolo, espacio, llegada a la Luna, Luna, proyectos

Héroes de Ficción: Doctor House

10 noviembre, 2009

      Es misógino, cínico y desvergonzado, no le interesa el paciente de turno como persona, sino como un rompecabezas a ser resuelto, la enfermedad es tan solo un cubo mágico a armar (pero sin quitarle a éste los stickers) y sus métodos distan tanto de la ortodoxia como los amish de la electricidad. Sin embargo, es el doctor más visto de la tele, en donde al final de cada episodio, su víctima curada y los televidentes agradecemos la genialidad de aquella mente que habita en un cuerpo cojeante y adicto a los analgésicos.
      Como jefe del departamento de diagnósticos en el hospital de enseñanza Princeton-Plainsboro, a sus 50 años debe enfrentar los casos médicos más difíciles que sus colegas no pudieron tratar; para ello cuenta con un disímil equipo que le asiste, y soporta, al cual trata de una manera que pocos se atreverían por temor a encarar demandas futuras: puede llegar a ser sexista, hostil, racista contra alguno, verbalmente abusivo y, para mayores señas, la mayor parte del tiempo mantiene un comportamiento sarcástico. Esto último se ve magnificado si su interlocutor manifiesta alguna convicción en Dios, dado que como orgulloso ateo no pierde la oportunidad de reprochar aquella actitud deísta que encuentra tan irracional y contraproducente. Además, todo mérito en la curación debe ser solo suyo y de nadie más.

      House es un moderno Holmes, y como aquel mítico detective cuenta con un mejor amigo, llamado Wilson (¿o Watson?) con quien comparte su tiempo, respeto e intimidades en una amistad que se remonta a los tiempos en que nuestro héroe no necesitaba un bastón para caminar y su humor no se había agriado por los dolores constantes que le ocasiona una lesión en la pierna derecha. La relación con éste llega a rayar en la definición de “bromance”, pero ambos manifiestan también interés por relaciones que no perduran en el tiempo o terminan de manera trágica.

      Su éxito, y estabilidad laboral dirían algunos, radica en que pese a todo, cuenta con una capacidad inigualable de identificar la cura para los más improbables males que aquejan a sus pacientes, a los cuales evita conocer en persona al menos que sea estrictamente necesario. Es claro que posee una inteligencia excepcional, que se manifiesta en una basta cultura general y en su fluidez en al menos seis lenguas, que incluyen el japonés y mandarín; como hijo de militar americano, pasó su niñez en distantes países, que enriquecieron su intelecto.

      Gregory House es todo un fenómeno mediático, que ha hecho acreedor al actor que lo personifica, de numerosos premios y portadas en importantes revistas; nos encontramos ante un personaje que algunos dudarían en tener como médico de cabecera pero que sin embargo atrapa la atención del televidente, deseoso de ver su siguiente acción, su siguiente impulso o su siguiente broma infantil, cuyo destinatario puede ser literalmente cualquiera, desde una monja moribunda, pasando por la jefa de medicina, hasta pobres cadáveres cuyo único delito es encontrarse en un refrigerador en donde él alguna vez ocultó su comida. Este estilo tan peculiar de salvar vidas, sumadas a las características descritas, lo convierten en nuestro querido y tercer héroe de ficción.
——————————
PS1: Gracias por todos los mensajes que el post anterior ha generado en el facebook del libro y por sus comunicaciones mediante la página web del mismo.
PS2: ¿Alguien tiene alguna sugerencia para un nuevo héroe de ficción?

Secciones: Cine y Televisión Etiquetas: héroes de ficción, series, TV

Libro comentado: ¡el mío!

29 octubre, 2009

“Ha sido un larga espera… pero aquí estamos”
Alan Shepard, instantes antes de pisar la Luna en el Apolo 14.

       Tengo al lado un ejemplar de mi primer libro publicado, se titula «Caminando en la Luna», salió de la imprenta apenas unas semanas atrás y ha estado esperando mi regreso a Lima para ser presentado en sociedad. No puedo evitar sentir cierto cariño por él, he podido ver su evolución desde sus primeros pasos, inició siendo tan solo una idea nebulosa, continuó como algunas líneas en una página para luego convertirse, tras mucho tiempo de trabajo e investigación, en un documento con más de un centenar de hojas en busca de una editorial… En suma, ¡todo el proceso ha sido muy enriquecedor!

       El tema que he querido compartir en esta obra es, en mi opinión, fascinante y aleccionador; es la historia del proyecto Apolo, por medio del cual una nación logró llevar al hombre a donde nunca antes había llegado, la Luna. Este inmenso logro movilizó a un ejército de 300,000 técnicos y científicos con la misión de construir equipos y naves para poder ganarle la carrera a los rusos; el esfuerzo concentrado de todos logró lo imposible, con una tecnología que, transcurridos cuarenta años, palidece ante los avances actuales.

       Sin embargo, no hay que olvidar que los protagonistas de esta hazaña, son humanos y falibles como cualquiera. Hubo astronautas quienes se marearon en el espacio, otro que tenía problemas de pérdida del equilibrio por superar, ingenieros que soñaron con que su creación ocasionaba la muerte de los tripulantes y misiones en las cuales nada parecía suceder según lo planeado (incluso cosmonautas fueron ahuyentados por lobos tras aterrizar en la URSS). Todo ello forma parte de la historia, detrás de la historia, que he podido escribir.

       Aquellos interesados en saber más de mi primer vástago, pueden visitar algunos de estos enlaces:

  • Página web del libro
  • Página Facebook del libro
       Para la próxima semana se ha programado la presentación del mismo, y de acuerdo a mi editor, una campaña de promoción en medios locales, lo cual será para mí, toda una experiencia nueva que espero disfrutar, como también espero lo hagan mis futuros lectores.

Secciones: Libros Etiquetas: Apollo, Apolo, autores, escribir, Giuseppe Albatrino, Libros ESP, Luna, proyectos, publicaciones

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