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Giuseppe Albatrino

Amante de la creatividad. Ingeniero.

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Blog

Película comentada: Moon

11 enero, 2010

      Se encuentra ya disponible en DVD la película británica de ciencia ficción Moon (2009), que según recuerdo no hizo su aparición en la cartelera local y que ha tenido poca mención en los Estados Unidos, pero no por ello deja de valer la pena verla (y comentarla).
      La ciencia ficción es para muchos, y me incluyo, un género que presenta marcadas diferencias de calidad entre los productos cinematográficos y los libros impresos; me explico, cada medio es distinto, y queda claro que son dos formas diferentes de expresión artística, sin embargo, pareciese que es más difícil encontrar una buena película en el rubro, que hacer lo mismo con los libros; esto se debe quizá porque al requerir de mayores presupuestos (por los efectos especiales), los estudios no pueden tomar riesgos mostrando los temas, tramas, personajes e implicaciones complejas que se requieren, y en su lugar, parecen optar únicamente por grandes explosiones y robots que se convierten en carros. Moon es una excepción.
      Con un presupuesto de apenas seis millones de dólares, algo reducido para lo que se estila, el debutante director Duncan Jones nos entrega una historia para la cual requiere sólo un actor, algunos extras y cero batallas: Sam Bell (Sam Shepard) es el empleado de una estación minera en la cara oculta de la Luna, tiene un contrato por tres años y por única compañía a un robot inteligente, y debe recoger las extracciones automáticas de Helio-3 que sobre la superficie se realizan y enviarlas a la Tierra por medio de una lanzadera espacial. Faltando apenas dos semanas para su retorno, el único medio de comunicación directa con el exterior empieza a fallar y un accidente parece indicar que no es el único habitante de la silenciosa estación que ha habitado todo este tiempo. Es más, todo parece indicar que su propia existencia tiene una hora de fin ya programada.
      La atmósfera que nos presenta Jones es de recelo, constante duda, soledad en medio de un mundo silencioso y hostil que plasma con un homenaje visual a la famosa obra 2001 de Stanley Kubrik. El compañero electrónico de Sam, llamado Gerty (voz de Kevin Spacey), bien podría ser un amigable HAL recargado, al cual se le ha añadido, literalmente, la expresividad que los “emoticons” otorgan y que dista del omnipresente visor rojo que Kubrik y Arthur C. Clarke crearon cuarenta años atrás para representar a la inteligencia artificial de su propia película.
      Se trata de un thriller sicológico como pocos en su género, una interesante propuesta que me alegra saber proyecta una continuación.

Calificación: 4 de 5.

Les dejo con el tráiler:


Secciones: Cine y Televisión Etiquetas: ciencia ficción, Luna, Moon (film)

Llamamiento para ver la maratón de Lost

5 enero, 2010

Aunque para muchos fans de la serie pueda parecernos extraño, aún hay en el mundo un grupo de gente, pequeño pero un grupo al fin y al cabo, de personas que no han visto los 103 episodios de la mejor serie televisiva que jamás se ha creado; como todos supondrán, hablo de Lost, y no creo pecar de exagerado al decir que nos referimos a la mejor producción que se ha emitido en los medios, desde que los primeros hombres vivían en las cavernas y pintaban cuadros para hacer hora y evitar el trabajo doméstico.

No dudo que para algunos amigos, el que yo pueda afirmar que he pasado más de un centenar de horas siguiendo el show, invertido mi tiempo investigando en Internet, diga que he jugado el videojuego y polemizado en decenas de almuerzos cada minucia relacionada a la creación de JJ Abrahams pueda parecer tiempo desperdiciado, que bien lo pude emplear aprendiendo sánscrito o divirtiéndome en el club de filatelia; sin embargo, considero que valió plenamente el esfuerzo y antes de explicar el porqué, deseo hacerles un temerario llamamiento: si aún no han visto Lost, aprovechen el maratón que durante el mes de enero el canal AXN emitirá los fines de semana; serán de los mejores 4120 minutos de su vida.

¿Por qué? Más allá de justificarme mencionando los 51 premios que ha recibido y más de cien nominaciones (Ups, ya lo hice), lo que hace única esta producción, es el universo que crea, las historias que cuenta, los géneros que incluye, el complejo tejido de de tramas y subtramas que se entretejen en un titánico proyecto que tras sus cinco años ha sabido mantener el interés del espectador. La premisa parte de una isla muy especial, a la cual llegan un grupo de supervivientes de una catástrofe aérea, en la cual ocurren extraños hechos, cuyos detalles omito para no malograr la novedad a varios lectores. La narrativa cuenta con innumerables influencias, reconocidas por los mismos escritores, tales como “El señor de las moscas”, “Carrie” o “La isla de Gilligan” amalgamadas coherentemente. Encontramos misterios, secretos, ciencia ficción, fantasía y complejas relaciones entre los variados personajes.

Pronto iniciara la última temporada, que promete cerrar todas las cuestiones importantes que se han ido acumulando como promesas presidenciales; lo cual solo aumenta las ansias de que llegue Febrero. Para aquellos que dudan iniciar la empresa de ver toda la serie, o completar los capítulos que le faltan, les confieso cómo empezó mi adicción: me propuse ver únicamente el episodio piloto y mírenme ahora, escribiendo esta entrada en lugar de ir a pasear.

Finalmente, un tip importante, al participar en dicha maratón, tengan a la mano la página de Lostpedia, porque podrán encontrar mil referencias e información adicional que habitan este fascinante mundo.

Los interesados en saber un poco más de Lost, puede leer un artículo previo que escribí al respecto.

Secciones: Cine y Televisión Etiquetas: lost

La Ventana de Harlan se cierra

29 diciembre, 2009

El siguiente post, publicado inicialmente en mi blog anterior da cuenta del cierre del mismo y de la inauguración de éste…

Más de cien artículos luego de iniciada, la Ventana de Harlan Moebius se cierra junto al año que vamos a despedir. Estos doce meses han sido muy especiales para mí, en ellos he podido conocer nuevos lugares, nuevas personas, nuevos temas y parte de ello ha sido compartido en este mi blog que no hace más que recoger las vivencias de su autor.

Sus páginas han cubierto varios temas que, supongo para muchos, no tienen conexión entre sí, y ¡no los culpo!. Un día escribo sobre Obama y el aborto, otro sobre Boeing versus Airbus, otro sobre los mercenarios de Blackwater, otros tratan sobre obras de teatro, del circo, del proyecto Apollo, de llegar a Marte, comentarios de películas…quizá demasiado ecléctico. Por otro lado, el formato del blog y las condiciones que yo mismo me autoimpuse (no menos de 400 palabras por artículo, equivalente a una hoja A4 de texto) no me permitían tratar temas más cortos (¡o más temas!). En conclusión, debía hacerse algo al respecto.

Dado el interesante número de visitas que mi modesta ventana ha recibido y que el impulso por escribir no hace más que crecer en mí, he creído conveniente empezar una nueva etapa, mudar el contenido a un nuevo formato que permita al lector encontrar de manera más rápida lo que le interese (obviando el resto) y que los artículos antiguos no se pierdan en una maraña de fechas sino que puedan hallarse gracias a facilidades como los “tags clouds” y los “pages” de WordPress. Así mismo, el nombre de Harlan Moebius, que a pesar de tener una razón de ser, en la práctica no lo empleaba para firmar lo escrito, lo estoy guardando para algún personaje de ficción que estoy creando, por ello, creo que tiene más sentido usar mi propio nombre como dominio.

¿Qué viene el próximo año? En cuanto a escribir, espero no perder el momentum actual; en este año que despedimos, terminé mi segundo libro (el primero en ser publicado), concluido una obra de teatro y completado más de 60 artículos, en estos momentos ya he empezado a escribir el tercer libro. Para mi nuevo blog, tengo una lista de más de treinta ideas para entradas, sin incluir las que siempre van apareciendo en el camino.

Sé que al cerrar estas líneas, enviándolas a la nube de la Internet, cierta nostalgia hará su aparición, pero también espero que el nuevo proyecto tenga al menos la misma acogida que el anterior; creo que estamos ante una mejora.
Los interesados pueden hallar el nuevo site aquí:

www.giuseppealbatrino.com

Como siempre, sus comentarios son bienvenidos.
______________________________________
PS: El nuevo hosting permite la suscripción al blog para recibir las nuevas entradas por correo, espero que esto facilite a muchos el enterarse de nuevos contenidos.

Secciones: Vivencias y Opinión Etiquetas: blog, Harlan

Cerrando mi primer taller de dramaturgia

18 diciembre, 2009

It ain’t over ‘til it’s over
Lenny Kravitz

      Nunca pensé que formaría parte de un taller de dramaturgia, es más, debo confesar que la palabra no tenía mucho significado para mí sino hasta hace poco. Si bien de niño, mis padres me regalaron mi máquina de escribir (mi querida Olivetti), con la cual también hice un par de libretos para luego interpretarlos junto a mi primo y hermano, la pausa que siguió a estos balbuceos de escenas ha durado hasta unas semanas atrás. Los caminos de Esquilo son misteriosos.

      Cuando este año volví a asistir al teatro, amigos del medio me explicaron varias cosas que desconocía, a la vez que me hicieron notar otras como el hecho de que las infinitas posibilidades que se expresan en la tablas, son escritas por unas personas llamadas dramaturgos cuyas obras son asimiladas por directores e interpretadas por los actores en una producción en la que participan varios tipos de técnicos y especialistas. Más o menos como ocurre en las películas, pero todo al alcance de un mayor número de mortales emprendedores. Entiendo que aquí también, igual que con un libro publicado, el proceso inicia muchas veces con una idea en la cabeza de un escritor.

      Con esto en mente, participé en el taller de Cesar de María, con el objetivo de conocer un poco más de un mundo que empieza a fascinarme y así aprender técnicas que podría emplear en otros proyectos relacionados con la escritura. Ha sido una experiencia increíblemente enriquecedora, una oportunidad para descubrir un nuevo interés y ver lo que hay detrás de cada historia, no solo de teatro, sino de cine o de televisión. Luego de las clases de Cesar, es difícil ver una película sin notar la existencia de un prólogo, primer plot point, mid point o second plot point… Uno puede terminar buscando la información, anticipación, relación o emoción que conlleva una escena por el hecho de ejercitarse, sin importar la calidad de lo que proyectan en la pantalla.

       Conscientes de que un taller no tiene sentido sino ponemos las manos sobre el teclado, recibimos la tarea de escribir nuestro propio proyecto, lo cual inició un proceso que no termina y que me genera enorme placer; la evolución de las sesiones han girado en torno a los pasos y métodos necesarios para lograrlo, partiendo de lo que queremos expresar, comunicar o ubicando a los demonios personales que llevamos dentro y deseamos exorcizar en formato de ficción. Toda creación se lleva consigo partes de su creador, y aunque todas las piezas no están puestas en mi humilde Opus 1, espero pronto ver concluida una primera versión.

       El martes fue la última reunión del ciclo pero, citando a Kravitz, esto no termina hasta que termina, y qué mejor que sea así, cuando el paisaje que bordea el camino luce tan interesante.

Secciones: Teatro Etiquetas: creatividad, dramaturgia, escribir

Obra de teatro comentada: Los 39 escalones (Colombia)

14 diciembre, 2009

        La última noche de mi estadía en Bogotá, ha sido una estupenda oportunidad para asistir con mi familia a un teatro escogido por su cercanía al lugar del hospedaje, el Teatro Nacional La Castellana. Dada su ubicación en una zona residencial de la capital y su apariencia que me recordaba a una pequeña parroquia, no esperaba encontrarme con lo que al final era en realidad: un local lleno con capacidad para casi setecientas personas y una de las mejores entregas que he podido ver este año.
        “Los 39 escalones” es la adaptación de una película de Alfred Hithcock de 1935, la cual es a su vez la adaptación de un libro de John Buchan. La trama, contada en clave de comedia, gira en torno a Richard Hannay, un escocés quien en una obra de teatro conoce a una espía quien antes de morir le revela la existencia de una organización secreta que intenta robar secretos militares ingleses. Esto inicia una huída por diversos escenarios y parajes, persecuciones e intrigas centradas en un Hannay que frecuentemente rompe la cuarta pared, comunicándose con el público.
        Lo sorprendente de esta obra, de casi dos horas de duración más un intermedio, es que con tan solo cuatro actores, se representan decenas de personajes, lo cual debe haber exigido una preparación especial de los artistas que en suma nos entregaron un estupendo desempeño (aunque hubo un par de personajes menos logrados). En la misma línea, con tan solo algunos elementos de escenografía, se representan casi una docena de lugares que incluyen distintas casas, un tren, un puente, carros, esquinas…
        Esta hilarante obra, por su creativa puesta en escena, me recordó lo ilimitado que puede ser el teatro para representar su propio mundo. Dado los premios que ha recibido en otros lugares, espero que alguien se anime a traerla a nuestra Lima, de seguro que valdrá la pena para los espectadores.

Secciones: Teatro Etiquetas: actuación, Bogotá, Colombia, Teatro

Libro comentado: El intermediario

14 diciembre, 2009

       John Grisham es un autor americano bastante conocido por sus thrillers legales, muchos de ellos llevados al cine en películas como “El informe pelícano”, “Tiempo de matar” o “Jurado fugitivo”; en esta oportunidad, nos entrega una incursión al mundo de los espías internacionales quienes desean acabar con la vida de un abogado (lo cual no es algo negativo per se) quien es el responsable de haber robado un sistema de satélites que puede cambiar el balance de poder en el mundo.
       Joel Backman trabaja como un broker en Washington, no tiene más norte moral que el que señala el dinero, dueño de un rico buffet cae en desgracia cuando intenta comercializar con secretos de estado, traicionando a su país. Ante el repentino “suicidio” de su socio, cae en cuenta que su vida corre peligro, por lo que decide colaborar con su gobierno en búsqueda de, al menos, mantenerse vivo. Sentenciado a una prisión de alta seguridad y al aislamiento, cambiará los trajes de miles de dólares y un abundante sobrepeso, por el uniforme de la prisión y una dieta que lo cambiará sustantivamente.
       Su encierro terminará por una absolución de un iletrado y poco moral Presidente (una mezcla de George Bush con Bill Clinton), quien aconsejado por la CIA acabará sus días en prisión con un solo objetivo: ver quién lo mata primero. De esta forma, se podrán esclarecer muchas dudas no resueltas en torno al fabricante de la tecnología y a los compradores frustrados de la misma. Los países involucrados son Rusia, Israel y China. Para poder acelerar el exterminio, deciden colocarlo en algún lugar en donde su presencia, aún en un programa de protección a testigos, podría ser muy obvia (dado que los americanos hablan usualmente solo su lengua): Italia.

        A partir de allí Joel representa al individuo común y corriente, intentando ubicarse en un nuevo ambiente e idioma, de la mano de un traductor, una agraciada guía y de su entrenador de la CIA, podremos conocer junto a él más de Italia. Al igual que el personaje principal, el libro hace una transformación importante, deja de ser una novela para convertirse casi por completo en una guía de viaje de Bolonia, que expone a su gente, costumbres, hábitos, comidas e historia.
(Justamente, dado que el libro lo leí estando en Italia, me resultó muy útil, incluso una de las anécdotas del viaje las obtuve al comprobar una de las aseveraciones que éste hace sobre el café capuccino, los italianos, la hora de almuerzo y la forma de conducir)

        Con el tiempo, y con la mayoría de lecciones de turismo terminadas, nuestro corrupto abogado sospecha que en su espalda su gobierno ha pintado un cartel de tiro al blanco, y decide huir, por algunos países europeos, brindándonos una entretenida aventura que no llega a ser verdaderamente emocionante.

       Para quien espera una buena novela de espionaje, definitivamente le recomiendo acudir a otros autores como Fredery Forsyth o Tom Clancy, aquí Grisham se encuentra muy lejos de sus dominios. Sin embargo, para quien desea pasar un momento agradable conociendo más de una región tan bella como la Toscana, éste es un buen texto.
Calificación: 2.5 de 5.

Secciones: Libros Etiquetas: Bologna, espionaje, Grisham, Libros ESP, turismo

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