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Giuseppe Albatrino

Amante de la creatividad. Ingeniero.

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Obra de teatro comentada: Cocina & Zona de Servicio

17 febrero, 2010

      Esta obra, que ya se encuentra en las tablas limeñas desde la semana pasada, viene con impresionantes referencias que incluyen el Premio Molière a Mejor Dramaturgia en 1993 y, tras su adaptación al cine, varios Premios César (el Oscar Francés); sin embargo, cual trucha contra la corriente, y en pro de la sinceridad de siempre, debo dar mi opinión: no me gustó el montaje en su conjunto.
      La historia, en clave de humor, trata de un reencuentro de amigos de universidad, en la casa de una pareja del grupo formada por Javier (Sergio Galliani) y Martina (Monserrat Brugué ) , tras diez años en que no se han visto ni comunicado. Ellos han dado cobijo, desde dos meses atrás, a Jorge (Miguel Iza), un necesitado y oscuro escritor quien en su momento estuvo enamorado de Carla (Wendy Vásquez), cuyo actual esposo (y quinto asistente a la cita) es un hombre muy exitoso al cual casi todos, desean caerle bien. El evento se complica cuando el hermano de Martina, Freddy (Pablo Saldarriaga), un adicto al juego y endeudado en extremo, entra en escena con su novia de turno.
      La puesta en escena incluye, justamente, los dos ambientes del título y detrás de éstos, la sala y comedor del hogar, los cuales nunca vemos completamente. Aquí reside la mayor innovación de la propuesta: lo que vemos, no es la reunión en sí misma, sino lo que ocurre detrás de ésta, con los personajes asistiendo temporalmente a la cocina o a la zona de servicio, escapándose de la reunión “oficial” en todo momento.
Sin embargo, tuve serios problemas para aceptar la verosimilitud de la trama, por lo que se me vienen a la mente algunos puntos que tras tres días aún recuerdo:
[ADVERTENCIA SPOILER: Lo siguiente da a conocer detalles de la historia que van más allá de un vistazo; de considerarlo necesario, continuar tras el spoiler]
• ¿Realmente puede alguien de clase media, prestar 70,000 soles y seguir prestando más dinero a su deudor porque tiene un buen corazón?
• ¿Realmente puede alguien desperdiciar la oportunidad de recuperar 70,000 soles para que un invitado (del cual no se quiere nada y a quien le sobra el dinero) se sienta a gusto?
• ¿Es posible que a las 3 de la mañana, tras muchas llamadas uno no pueda encontrar un taxi libre porque están todos ocupados?
[FIN DE ADVERTENCIA SPOILER]
      En mi opinión, casi todas las actuaciones fueron convincentes, dentro de una fantasía algo difícil de digerir y que deja varias líneas argumentales incompletas o simplemente iniciadas para morir a los pocos minutos. Hubo momentos graciosos y en un par de casos hasta memorables, mayormente con el personaje de Martina y Freddy.
Nos encontramos ante una obra que, a lo más, logra tenernos medianamente interesados.

La temporada se inició jueves 11 de febrero y termina el martes 13 de abril en La Plaza ISIL.

Secciones: Teatro

Sobre secretarias, congresos y científicos

10 febrero, 2010

      Los lunes por las mañanas guardan, en mi opinión, cierta curiosa relación con las noches de luna llena: cierto nivel de locura se respira en el ambiente. Al menos es la impresión que obtengo al volante del carro, o al notar el desperezo forzado que viene tras el fin de semana. Sin embargo, no imaginé que sería testigo de cómo la insania se haría presente en un par de noticias que, de alguna manera, son dos caras de la misma moneda.
      Por Radio Programas entrevistaban a Modesto Montoya, un renombrado hombre de ciencia a quien he podido leer y escuchar en varias ocasiones, de una manera muy articulada presentaba el caso de un colega, perdón que no recuerde el nombre, al que no podía contratar para el Estado. Se trataba de un prestigioso científico, quien había estudiado y trabajado en el exterior especializándose en materiales y nanotecnología, había manipulado microprocesadores (chips) a escala muy reducida, pero dado que el Perú aún no puede ni soñar con el tema (eso lo digo yo, no los amables académicos) tenía una oferta para laborar, por ejemplo, con las propiedades de la madera, producto que exportamos, para que sea más resistente, durable o tenga mejores acabados (incrementando su valor en el mercado).
      Se extrae del diálogo con el doctor Montoya, el hecho que actualmente su laboratorio tiene menos de cinco empleados y que no puede contratar los veinte que necesita porque, como en este caso, no se trata de jueces o militares, sino de científicos, y hay una ley que lo prohíbe. Conclusión: normativamente somos un país necio que rechaza la ciencia y tecnología en beneficio de, por ejemplo, nuestro exitoso y honroso sistema judicial.
La triste historia que ya no sorprende, dado el adormecimiento que genera la costumbre de verla repetida todos los días, hubiera quedado sepultada en mi memoria de no ser por la otra cara de la moneda: el Presidente del Parlamento, generosísimo con el dinero de los contribuyentes, ha incrementado el sueldo de sus secretarias de manera que las pobres no tengan que envidiar lo que ganan los Generales del Ejército o, para tal caso, muchísimos profesionales del Estado o del sector privado. Súmese a esto las promesas rotas de incrementos a policías, maestros y médicos y tendremos que el Parlamentario aprista ha tenido un gesto tan atinado como llevar vestido rojo en velorio (no estoy diciendo que LAC use vestido, porsiacaso)
      Finalmente, para cerrar lo que empezó el lunático lunes, es trágico notar que el sueldo de las afortunadas trabajadoras del Parlamento, duplica por lo menos, a lo ofrecido al científico que no pudo ser contratado.

Secciones: Sci & Tech, Vivencias y Opinión Etiquetas: Actualidad

Héroe de Ficción: Rocky

29 enero, 2010

It ain’t about how hard you hit; it’s about how hard you can get hit, and keep moving forward
Rocky Balboa

      Golpeado como peruano en el primer gobierno de García y siempre de pie retando al contrincante, Rocky es para muchos rockyun símbolo de perseverancia y coraje, un luchador por excelencia que a fuerza de voluntad y esfuerzo soporta la adversidad y si bien no siempre puede ganar la batalla, al menos permanece en ella hasta el campanazo final. Por ello, y más razones, es el cuarto héroe de ficción de esta ventana.
Sylvester Stallone da a luz a su creación en 1976, en la primera película de la saga, no solo interpretándolo sino escribiendo el guión del cual partiría todo: Rocky es un italo-americano habitante de los barrios bajos de Filadelfia, trabaja como un agradable cobrador de un corredor de apuestas y pelea en el club de box de la localidad. A pesar de esta tendencia a expresarse básicamente mediante puñetazos, sobresale en él un noble corazón y cierta inocencia, la cual termina por atraer a una tímida dependiente de una tienda de mascotas (quizá de allí nació la empatía), con la cual se casa.
La oportunidad de nuestro héroe, aparece cuando el campeón de los pesos pesados, Apollo Creed, anuncia que dado que su contrincante programado se lesionó la mano, dará chance a cualquier desconocido para que lo enfrente. Aquí se repite el cuento de la liebre y la tortuga pero en versión pugilística: mientras que el primero entrena a conciencia por la pelea de su vida, el segundo subestima por completo a su rival, y practica superficialmente. ¿Resultado? Casi es destronado, gana sólo por conteo de puntos tras los quince rounds y todos sentimos que el sangrante Rocky es el verdadero ganador.
Tras recibir el film nueve nominaciones al Oscar, incluidas la de mejor guión y mejor actor (¡qué tiempos aquellos en que a “Sly” lo compararon con un joven Marlon Brando!), era inevitable al menos una secuela…curiosamente se dieron cinco. Podrían resumirse rápidamente: Apollo está molesto por haber sido ridiculizado y exige una revancha, la cual consigue y pierde ante Balboa (Rocky 2) , luego aparece un boxeador malvado que no respeta ni a los viejitos y que es interpretado por Mr. T antes de irse a los Magníficos. Rocky gana con ayuda de Apollo Creed que lo entrena porque no tenía mejor cosa que hacer (Rocky 3). Al poco tiempo, éste da una pelea de exhibición contra el malvado de turno, un mastodonte soviético, que no se suma al juego y lo mata en el cuadrilátero; Rocky se siente alguito culpable por no haber parado la pelea a tiempo (¡siendo el entrenador!) y lo enfrentará en Rusia y delante de un personificador de Gorvachov, en lo que al final tendrá un discurso político (Rocky 4). La quinta entrega, terminó siendo tan mala que Stallone tuvo que hacer una última en el 2006 para reivindicarse y quitarnos a todos el mal sabor de los ojos.
Rocky Balboa es, en mi opinión, la segunda mejor de todas las producciones, cuenta con el espíritu de la primera y llega por momentos a conmover. Nos presenta a un retirado pugilista dueño de un restaurante de comida italiana, añorante viudo y con una tirante relación con su hijo quien lo culpa por tener que vivir bajo su sombra. En medio de esto, decide volver al ring de forma amateur y local, sin mayor pretensión que la de relajarse (los adultos mayores también tienen derechos); esto será aprovechado por los managers del joven campeón actual, quienes buscarán una gran pelea de exhibición para levantar la alicaída imagen de su muchacho. Esta combinación de eventos, concluyen de una forma digna para nuestro héroe de ficción, es más, el film ha recibido muy buenas críticas.
Rocky es hoy en día un icono cultural y su imagen es reconocida por todos: es difícil no sentir empatía con él, sus logros llegan después de mucho esfuerzo y sin importar la paliza recibida, siempre se pone de pie, listo para el siguiente asalto, nunca pensando en rendirse. ¿A quién no podría inspirar esto?

Secciones: Cine y Televisión Etiquetas: héroes de ficción

Obra de teatro comentada: Las Brujas de Salem

29 enero, 2010

Te he dado mi alma,
¡déjame mi nombre!
John Proctor, en Las brujas de Salem

      Aún luego de cerrado el telón, el impacto de la vibrante obra permanecía en el ambiente, el público había sido golpeado cual diapasón por una puesta en escena conmovedora y por la sobresaliente actuación de un Paul Vega (John Proctor) cuya voz aún parecía resonar en el recinto. Terminamos abandonando la sala de manera casi reverencial ante tal experiencia vivida.
      Las Brujas de Salem es, tras cinco décadas de haber sido estrenada, un clásico del teatro moderno; la galardonada creación de Arthur Miller (1915-2005) se escenifica en todo el mundo e incluso es motivo de estudio en varias universidades norteamericanas, esto debido a su innovación y por nacer como una referencia directa a las audiencias del senador McCarthy, que en plena guerra fría buscaba comunistas y confesiones forzadas entre las personas que trabajaban en los medios, escribiendo así un vergonzoso episodio para la democracia de su país.
      La historia nos ubica en una comunidad de puritanos, colonos ingleses con una visión extrema de la religión, muchos de los cuales, y como era corriente en el siglo diecisiete, no diferenciaban el mundo corriente y cotidiano del llamado mundo invisible, aquél habitado por demonios y ángeles. Es así que un día, la hija del reverendo Parris (Mario Velázquez), un hombre codicioso y preocupado sólo en su bienestar y buen nombre, cae enferma y yace inconsciente en cama; en conversación con su sobrina Abigail (Melania Urbina) y otras niñas se revela que estas éstas han realizado actividades ocultistas en el bosque, por lo que éste decide llamar al bienintencionado reverendo John Hale (Rómulo Assereto), un autoproclamado experto en el tema para que le ayude a liberarla y encontrar a la persona que debe haberla embrujado.
      El miedo a la presencia de brujas florece en el colectivo, y las acusaciones de las menores se multiplican peligrosamente, de una manera manipuladora, señalan a decenas de mujeres que morirán en la horca al menos que se arrepientan y a su vez acusen a otras personas que supuestamente han sido poseídas. Dada la paranoia supersticiosa existente, se establece un tribunal cuyo juez Harthome (Jorge Sarmiento) acepta el uso de “evidencia espectral”, misma que toma por válidos los testimonios del tipo “yo soñé que”, “yo vi la aparición de” o “sentí que tal persona era el demonio”, en teoría, los niños no mienten…
      En medio de esta vorágine, el granjero John Proctor y su abnegada pero emocionalmente distante esposa Elizabeth (Noma Martínez) caerán en la red de acusaciones, que en este caso se complica dada la infidelidad en la que él primero cayó con Abigail algún tiempo atrás. Ambos deberán tomar decisiones individuales y de pareja, morales y prácticas, que forzarán los límites del sentido común y del instinto de auto preservación. ¿Se sumarán a la lista de más de una decena de muertos a manos de la “justicia” por ser acusados falsamente de brujos o dirán lo que se espera de ellos, condenando a otros para salvar sus vidas?
      Aunque pueda parecernos sorprendente, los hechos descritos por Miller y estupendamente mostrados por el premiado director Juan Carlos Fisher, son tristemente reales. Lo ocurrido en aquella colonial Massachussets aún genera interés y conmoción cada vez que se revive, quizá se deba a la tendencia de la historia a repetirse, como lo hace en cada dictadura o extremismo religioso que aparece, y a que ciertas características nocivas del hombre, como el prejuicio y la manipulación, parecen nunca abandonarlo.

Secciones: Teatro Etiquetas: Brujas de Salem

Mi versión de Día de la Independencia (ID4)

14 enero, 2010

      Me encontraba navegando por Internet, cuando en pleno remar por las noticias del día decidí cambiar de rumbo para buscar herramientas para el taller de dramaturgia que llevaba. «¿Herramientas?», dirán algunos, y les pido un minuto para explicarme: Tengo la teoría de que para cada actividad que uno desee realizar con una computadora, existe un programa gratuito o de pago que sirve para facilitarnos la vida, ya se trate de recetas de cocina, generar bonitos calendarios en Excel para la oficina o darle formato “estándar” a la obrita que iba a empezar a escribir para la clase. Sin querer queriendo, acumule varios hallazgos colaterales: modelos de guiones, plantillas, documentales en DVD acerca de cómo escribir…y una interesante página en donde “rehacen” las películas que encontramos en la cartelera de cine, me refiero a The Editing Room.
      La propuesta me pareció amena y creativa, de una manera muy graciosa se nos presentaba una parodia en formato de “libreto” en la que las acciones de los personajes y sus diálogos modificados hacen mofa de la historia original e incluyen a la vez, críticas a lo disparatadas que pueden ser muchas de ellas, a lo ilógico de algunas secuencias….
      Dado que acababa de “bajar” Celtx (una especie de MS Word pero orientado a los guionistas), pensé en estrenarlo justamente haciendo mi propio libreto tipo “Editing room”, por ello tomé una película a la cual siempre le encontré varias incoherencias, supongo que como muchos, y le hice su propio libreto. Para los interesados, aquí pueden descargar “mi versión” de la película “Día de la Independencia”:
película_dia_de_la_independencia.pdf

Secciones: Cine y Televisión Etiquetas: ID4

Leonardo: maestro de los dos hemisferios

11 enero, 2010

En Leonardo podemos apreciar el maridaje de lo que muchos consideran polos opuestos del intelecto humano.”
Michael White, Leonardo, el primer científico (2000)

      Cada día los neurólogos conocen más las funciones que desempeñan las distintas secciones del cerebro humano, las hay para el lenguaje, la escritura, la lógica y el cálculo (hemisferio izquierdo) y otras centradas en habilidades musicales y artísticas (hemisferio derecho).  La experiencia enseña que son pocas las personas que pueden dominar todas estas áreas, o que se interesan en todas ellas; al acabar de leer una interesante biografía de Leonardo da Vinci, no puedo dejar de sentirme asombrado e inspirado por aquél que, justamente, va en contra de esta noción.

      Al ser hijo ilegítimo de un notario, Leonardo no pudo estudiar en la universidad, pero esto lejos de amilanarlo, parece, por momentos, impulsar su insaciable curiosidad por entender todo lo que le rodea. Por ello, inició estudios autodidactas en innumerables temas, que han llegado hasta el día de hoy a través de sus numerosísimos manuscritos que llenaba con una escritura codificada en los cuales tomaba notas y dibujos de lo que iba encontrando, cubriendo temas como la astronomía, geología, anatomía, óptica, escultura, pintura o ingeniería (también allí escribía cosas más mundanas como sus gastos y recetas, pero esa es otra historia…)

      A algunos les podría parecer curioso el hecho que no ejerciera únicamente el oficio de pintor, a pesar de destacar desde niño y que hubiera tenido varios años de formación en el taller del maestro Verocchio (lugar en donde tocaba instrumentos musicales y cantaba), además de ser reconocido por ello por la familia Medicis.  Sucede que este campo le resultaba demasiado fácil, hasta el punto que “se cansaba del pincel”.  En vez de quedarse en esta zona de confort, abandona Florencia con rumbo a Milán en busca de nuevos horizontes y con la intención de ser reconocido como ingeniero y arquitecto en la corte de los Sforza, para el cual ofreció su talento como diseñador de diversas clases de máquinas.

      Sentía la necesidad por entender la naturaleza y por encontrar una estructura que lo explique todo, buscando, por ejemplo, relaciones entre la intricada maquinaria que es el cuerpo humano, y el planeta, por ello, a la luz de la vela, se convirtió en una de las primeras personas en diseccionar cadáveres para estudiarlos, realizando excelsos dibujos de ellos, sobre los huesos, músculos, nervios y arterias que luego enriquecían sus propios cuadros al darles mayor detalle a las figuras que mostraba en ellos.

      Consciente de que debía estar actualizado, empleaba los libros de las bibliotecas como fuente de información y a mediana aprendió latín por cuenta propia para poder acceder a más textos; creía que debía conocer mejor las matemáticas, y a pesar de la dificultad que le implicaba, tomó clases con un reconocido especialista y amigo suyo de la época.  Ni en su vejez cejó en su empeño de aprender; en Leonardo, arte y ciencia confluyeron en una relación sinérgica que enriquecía sus creaciones y la comprensión del universo que le tocó vivir.

      Hoy en día, los muros que separan las distintas facultades universitarias,  muchas veces parecen trasladarse a las mentes de sus integrantes, creando divisiones profundas y creando términos como “gente de ciencias” y “gente de letras”. Conocer la obra de este genio, quizá pueda inspirarnos a conocer lo que el “otro hemisferio” (aquél no dominante en nosotros) puede ofrecernos.

PS: la imagen del post, muestra a Leonardo (representando a Platon) en el cuadro “La escuela de Atenas” de Rafael.

Secciones: Culturales, Vivencias y Opinión Etiquetas: arte, artistas, Florencia, Leonardo, pintura

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