• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Giuseppe Albatrino

Amante de la creatividad. Ingeniero.

  • Artículos publicados
  • Mi blog
  • Contáctame
  • Portafolio
  • Libros
  • Teatro y TV

Vivencias y Opinión

¿Qué te molesta de los perfiles en Facebook?

1 septiembre, 2011

A menos que estemos en China, Korea del Norte o en la computadora del párroco, la Internet es totalmente libre, podemos decir o poner lo que querramos y Facebook, si bien es cierto aplica ciertas medidas de decoro, es un reflejo de lo mismo. Eso no quiere decir que todo nos guste, o que nosotros les gustemos a todos, por ello pedí a la empresa encuestadora “Preguntando en el almuerzo” un estudio del tema. He aquí los ‘top 5’, es decir, los cinco defectos más odiosos encontrados en los perfiles y publicaciones en la red social.

“He almorzado”. Todos somos testigos, a diario, de esos mensajes consistentes en un par de palabras para anunciar al mundo entero que la persona en cuestión acaba de almorzar, de cenar, ducharse o rascado la espalda. No niego la posibilidad que para el susodicho esto sea de vital interés, sobre todo si tiene hambre o comezón pero, ¿en realidad merece ser informado el resto? Por momentos, creo que existe un síndrome del tipo “si no digo lo que hago, no es realidad”. Créanme, es realidad, solo que no siempre hay que divulgarla.

“Mi gato es mi foto de perfil”. Todos queremos a nuestras mascotas o a los personajes de la tele, pero eso no implica que se deba poner la foto de Michifus o la de los Teletubies (¡teniéndose más de treinta de edad!) en lugar de la de uno mismo. La idea, es ser reconocido, identificable; por ello, puede ser tan chocante encontrar fotos de: radiografías del tórax, ultrasonidos de bebes, el bíceps  o la de un contingente de personas. Un caso positivo que he encontrado, es la de un amigo que en su perfil pone su foto tomada desde el costado (literalmente, mostrando su perfil).

“COPIA ESTA CADENA”. Es inevitable que los usos y costumbres del mundo “físico” se lleven al “virtual”; recuerdo cuando era niño, recibimos bajo la puerta de la casa, una cadena escrita a máquina de escribir en donde, como en muchas cadenas, se pedía replicarla a cambio de no sufrir maleficios. Como escéptico que soy, no les presto mayor atención pero, al menos si algún entusiasta de estas me lee, le pido que por favor  no escriba TODO EN MAYÚSCULAS. Es el equivalente a GRITAR.

Mensajes Crípticos. Eso le funciona a mi buen amigo Juan V., pone algo tan confuso como una pintura surrealista y todo el resto de amigos nos la pasamos pidiéndole pistas. Esto no es tan enojoso si se tiene tiempo para jugar al Sherlock Holmes cibernético, pero procuremos no abusar de esto.

Evidentemente hay más situaciones que me gustaría conocer de ustedes (no vale decir “los que envían enlaces a su blog”, porque justo-justo, es el quinto que faltaba). Creo que facebook es una poderosa herramienta para estar en contacto con los amigos, disfruto, dialogar, saber del resto y sobretodo intercambiar ideas o enlaces interesantes, es solo que no nos puede agradar todo lo que hay.

Secciones: Vivencias y Opinión

“Cortesía” a la limeña

15 agosto, 2011

Cortesía: Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona. (RAE)

     Aunque las campañas de Promperu se la pasen mostrando a turistas anonadados por las bondades del país, algunos que llegan a ser residentes pueden tener un testimonio distinto, por ejemplo, el sábado escuché uno interesante: la mayoría de limeños tienen una forma de ser sumamente chocante, les falta cortesía. Siempre lo he pensado, lo siento cada día, pero oírlo de otras gentes, pues reivindica la idea.

     Al ingresar a una bodega, la gente no saluda a la persona que atiende, simplemente se para frente al dependiente y dice “dame una Pepsi”. Listo, transacción terminada. Lo mismo sucede en los grandes almacenes o dependencias públicas. Mi pobre padre jamás se ha podido acostumbrar ni rendido, ante estos empleados que no saben responder a un “buenos días”.

     Ciertamente, las combis y micros se encuentran plagadas de lo mismo. Te imponen la música del conductor a todo volumen, se dirigen a uno con el menor respeto posible y manejan con una agresividad digna de persecución policial. Pero esto último, no es exclusividad de los “amigos” del transporte sino de los conductores en general, el bendito anonimato de las calles embrutece a instruidos o no instruidos: los carros no desaceleran al doblar una esquina, no dan paso a los peatones o emplean direccionales.

     ¿Cuánto esfuerzo cerebral significa jalar la palanquita de la direccional? Seguro muy poco, pero ocurre con tan poca frecuencia, sobre todo en los cambios de carriles, que cada vez que lo veo creo que el de adelante puede ser un turista; emplearla significa tener conciencia de los demás, para hacerles saber que me pondré delante suyo. Es un problema de actitud.

     Años atrás, en las escaleras eléctricas del aeropuerto de Amsterdam, mi primo me enseñó que debía pegarme al lado derecho de las mismas, de ese modo, si alguien tiene prisa, puede pasar sin problemas por la izquierda. Lo mismo he visto en los diversos países desarrollados que he podido visitar, y no deja de maravillarme su mensaje: no vivo solo en esta ciudad, hay gente compartiéndola, y esto se traduce en los saludos, en los vehículos y en todos lados donde el anonimato de la gran urbe muestra realmente quiénes somos.

     El mismo día de la clase, al regresar a casa, un taxi se cuadra en medio de la calle, de forma tal que no deja pasar a nadie. Bajan algunos de sus pasajeros y pacientemente, por casi medio minuto, esperó. Parece que van a buscar a alguien más en una casa vecina. Empiezo a hacer señales de luces mientras los carros se encolan detrás mío, y por respuesta, el taxista hace señales de que todos debemos pasar encima de él. Abro la ventanilla y enérgicamente le conmino a moverse, cosa que hace en el acto. Cortesía limeña, pensé. Me pregunto cuantos estamos conscientes de que la falta de esta no debería ser la norma.

Secciones: Vivencias y Opinión

Anotaciones desde Arequipa (ciudad y alrededores)

14 agosto, 2011

Aquí va la continuación de las anotaciones desde Arequipa, lugar que en este blog tiene la distinción de ser la única en abarcar tres posts. Si anteriormente hablamos de sus dos principales conventos, y una serie de fotos en el Colca, hoy culminaremos hablando de la misma ciudad.

Reitero mi encanto por sus muchísimos museos, infinidad de librerías, casas coloniales y una linda campiña a apenas minutos de distancia, todo bajo un cielo azul y clima seco, una constante en aquella geografía. Entre los varios lugares visitados estuvieron:

Distrito de Yanahuara. Encantador, de callecitas empedradas y pendientes curvas, poblado por casitas de clase media. Desde su mirador se contemplan los volcanes Chachani y Misti, este último, estacionado a apenas veinte kilómetros de la zona poblada. Desde aquí, se toman parte de las famosas fotos que representan el paraje arequipeño.

A pocos metros de los arcos del mirador, la blanca iglesia de Yanahuara se levanta a metros del que fue un pequeño lago, mandado a secar por los extirpadores de idolatrías, que eliminaron así el misticismo mal encaminado de sus conquistados. Curiosamente, hoy, el blanco templo es franqueado por la verdosa Cruz de la Pasión, en la que se engoman las más variadas alusiones a la Pasión (de allí el nombre) como una lanza, una esponja, una escalera, y hasta ¡una oreja con una mano de maniquíes!,… todo adherido al sobrecargado instrumento de fe.

La mansión del Fundador. Construida en el siglo dieciocho y restaurada recientemente. Los colores de las paredes exteriores pueden ser azules u ocre, así se señalaban a los visitantes de antaño cuáles áreas eran privadas o públicas. En nuestras viviendas actuales, esto carecería de sentido, pero cuando se trata de una tremenda casa colonial que abarca varios patios, salones y habitaciones, esto no está de más. En el recorrido se pueden apreciar algunas obras de arte, los utensilios de una cocina antigua y dormitorios de una época en que las velas y la Luna eran la única iluminación.

Casa Goyeneche. Aquí funcionan las oficinas de la sucursal del BCR, pero a su lado se incluyen varias salas que funcionan como museo, con una amable guía (que hablaba idéntico a Verónica Castro cuando es imitada por los Chistosos). El recorrido empieza por la sala numismática, donde moran desde monedas virreinales (algunas para nada redondas) hasta algunas del siglo pasado. Sorprende saber que en un inicio, al no contar con troqueles, nuestra joven nación debió emitir valores con el rostro del rey Español, por casi un año. Esto no debió sentirse muy bien.
Ya en la era republicana, Arequipa junto a otras ciudades emitieron su propio papel moneda, así que aquí podemos ver billetes que no invocan a un banco central de reserva, sino a la misma localidad. Interesante.

En otras salas, se exhiben cerámicas preincas como Wari, Chavín, Nazca, Virú, Vicus, y Recuay, y la Inca. También cuenta con una pinacoteca con cuadros de la escuela cuzqueña en su mayor parte, y la exposición de algunos artefactos del dueño original de la casa (el arzobispo Goyeneche).

Museo de la momia Juanita. Lugar de residencia de la mundialmente famosa “Dama de Ampato”, llamada así porque fue encontrada en los nevados perpetuos del volcán del mismo nombre. Llama la atención de los estudiosos por su estupendo estado de conservación, básicamente el cuerpo de la pequeña niña de trece años yació enterrado en un refrigerador natural cientos de años, hasta que el volcán Sabancaya empezó a erupcionar, devolviéndola a la superficie y a los ojos de los vivos, y luego a otras tres momias más.

Aquí no solo se cuenta ella, sino otra momia con la que se van turnando la exhibición a los visitantes. Podemos apreciar los objetos con los que fueron encontradas, sus vestimentas, fotografías de la extracción y un interesante video introductorio que marca la pauta del recorrido.

Museo Arqueológico de la Universidad Católica Santa María. Para los que se quedan aún con ganas de más arqueología (pero no a la manera peligrosa de Indy Jones), existen varios museos en el centro, como este. Aquí encontramos momias, cerámicas en abundancia, tupus (alfileres para sujetar las túnicas incas), cuchillos y cerámicas ceremoniales, tumis, una rústica cuna envejecida por el paso de numerosos siglos, aríbalos o enormes jarrones en donde se almacenaba la chicha), y un traje de soldado virreinal.

La campiña. Un encanto extra es tener, a tan solo minutos en auto desde el centro, el campo. Verde, frondoso, de cielo azulino y unrío cercano, donde se puede tomar aire fresco junto al Queso Helado, el helado del lugar. No sé en cuántas ciudades con un millón de habitantes puede ocurrir esto.

La catedral. Inicialmente construida en 1561 con la piedra blanca llamada sillar, ha sido golpeada por sucesivos terremotos tras los cuales siempre es reconstruida. De estilo neorenacentista, llama la atención por  que la nave principal es perpendicular a la entrada.

Quedan muchos más lugares que espero que el visitante descubra in situ, como el Convento de Santo Domingo, San Francisco (mercado Artesanal), el Molino de Sabandía (no son la clase de molinos que enfrentó Don Quijote, pero, igual tienen su singularidad).  Sin lugar a dudas, la tierra del Misti es la sede de importantes encantos.

Secciones: Vivencias y Opinión

Anotaciones desde Arequipa (conventos)

8 agosto, 2011

Si tuviera que mudarme de ciudad, dentro del país, sería a Arequipa. Las fiestas patrias me han servido no solo para conocerla, sino para quedar encantado con la interesante variedad que ofrece: un centro histórico que es patrimonio de la humanidad, muchísimos museos, infinidad de librerías, casas coloniales, una linda campiña a apenas minutos de distancia, cielo azul y clima seco, nevados cercanos, modernos centros comerciales, cultura… Cuenta con un importante progreso económico y poco menos de un millón de habitantes que, al lado de la mega-super-hiper-barbárica cantidad de limeños, pareciese un número pequeño y civilizado.

La constante presencia de turistas, de todas partes del mundo, atestiguan la cantidad de lugares que la tierra de MVLL tiene para ofrecer también a los visitantes de paso. En este post, comentaré brevemente sobre sus dos principales conventos, sitios obligados de paso, dejando para las siguientes entradas algunos alcances de la ciudad (y su campiña) y el Colca.

Convento de Santa Catalina
Fundado en 1580, el lugar es “una ciudad dentro de una ciudad” (que es como se anuncia), varias cuadras se encuentran encerradas por altos muros. El apelativo se hace evidente cuando en su interior encontramos pequeñas casitas de frontis azul u ocre, a los lados de caminitos que llevan nombres de ciudades españolas. Todo esto se fue construyendo con el sucesivo ingreso de las habitantes del lugar, las monjas de clausura.


Puede parecernos raro, pero en aquel entonces la vocación religiosa no primaba al momento del ingreso de estas, bastaba con haber nacido segunda dentro de una familia acomodada para que el ingreso fuese mandatorio. Los orgullos padres dejaban una dote al convento (a parte de la hija, claro está), para que se construya una pequeña vivienda que incluía entrada, cocina, dormitorio y un lugar para su sirvienta (¡Sí!, sirvienta) que podía salir del lugar para traerle las provisiones.



Los niveles socioeconómicos y las jerarquías eclesiásticas iban de la mano, así como las comodidades de cada una. Incluso, sus propias vestimentas informaban de estas diferencias (esperemos que en el Cielo, seamos todos iguales).
Esto fue cambiando. Con la reforma de Pío IX en 1871, las sirvientas partieron y la vida se volvió comunitaria, dejando de lado la separación entre todas. Si bien alguna vez hospedó a 450 personas (150 de ellas monjas), el recinto cuenta con aproximadamente 20 religiosas que no salen al exterior. El visitante puede entrar a las antiguas viviendas, en las que aún quedan los artefactos de la época, caminar por los patios, mirar algunas expresiones artísticas y religiosas, a la vez que se adentra en un mundo particular, con un espacio y tiempo especiales.

Convento de Santa Teresa.
Este es la “competencia” del primero. No lo digo yo, sino que al propio guía se le escapaban expresiones orgullosas como “aquí tenemos esto y allá no”. Son complementarios. Cuenta con muchísima historia y es, según los arequipeños, su tesoro artístico, y no podría estar más de acuerdo.
Al inicio se muestra el típico “torno”, que se usa en los conventos de claustro. Se trata de una pequeña puerta giratoria, de un metro de alto y medio metro de diámetro, por donde se ingresaban o sacaban las cosas. Hoy, otro es usado por las veintiún monjas que permanecen, número que no varía por tradición, por lo que la postulante debe esperar que “parta” alguna antes de ingresar.

En la misma “sala del Torno”, varias vitrinas explican el proceso de cómo se crearon las esculturas, frescos y lienzos, mostrando estos artefactos en los distintos estados de su elaboración. Una idea brillante que me gustaría ver en más museos.

El recorrido se compone de diversas salas que rodea a uno de los patios del monasterio. En ellas encontramos cuadros que felizmente pueden se fotografiados, con la historia de la orden y de su fundadora espiritual, Santa Teresa de Ávila.

Exponen un enorme y antiquísimo baúl, de unos dos metros de lado y un metro de alto, que al estar abierto muestra diversos pasajes de la Biblia, formados por decenas y decenas de pequeñas figurillas de personajes, objetos, animales, cosas y paisajes que, siempre según el guía, al cerrarse la tapa, no colisionan entre sí. Nunca había visto uno así antes.

En la única sala en donde las fotografías están prohibidas, se hallan costosísimos artefactos hechos a base de metales y piedras preciosas. Como una custodia de más de metro y veinte de alto, de oro y plata dorada, con joyas incrustadas como topacio, diamantes, rubíes, perlas y una enorme esmeralda. La acompañan un cáliz, un copón y un atril (en donde se coloca el misal), todos de oro o plata. Una cruz de carey con un Cristo hecho de marfil (de Filipinas) sobre una base de ébano tampoco pudo salir en fotografía alguna.

La priora es elegida en una salita especial, por fortuna accesible el resto del tiempo, llena de cuadros, parece una pequeñísima Capilla Sixtina de no ser por el hecho de que la humedad del techo terminó borrando las pinturas que allí había. Llama la atención que las pinturas de las paredes laterales tengan motivos prosaicos como un hombre cortándose las uñas de los pies…lo cual, como se comprende, desentona un tanto.

El guía fue enfático en contar que aquí, al contrario que en Santa Catalina, las dotes nunca significaron una mayor jerarquía o comodidad para las moradoras.

Al salir del recinto, de nuevo en el centro histórico moderno y colonial, uno no puede evitar preguntarse sobre las vidas que se escribieron, y siguen escribiéndose, separadas voluntariamente del mundo.

Secciones: Vivencias y Opinión

Anotaciones desde Arequipa (cóndores del Colca)

8 agosto, 2011

En una de las paradas del tour por el cañón del Colca, aparecieron unos cóndores que magistralmente nos dieron una pequeña exhibición aérea y posaron para las cámaras.

Primero una exhibición de vuelo rasante…

 …para continuar con un aterrizaje sobre un pequeño saliente. Aquí, reconociendo el terreno:

«Houston, el Condor ha alunizado»:

Unas maniobras de precisión en conjunto. Ni la Fuerza Aérea les gana:

Negociar la renta por metro cuadrado puede ser díficil:

¿Qué se estarán diciendo? :

Tras media hora, se marchan, y vuelve el silencio:

 

 

Secciones: Vivencias y Opinión

Algunos “Leonardos” modernos

20 julio, 2011

      Un terremoto educativo ha rajado el suelo y dividido a las personas en dos grupos adversos y excluyentes: por un lado quedó la gente de números y por otro la de letras. O, ¡peor aún!, dentro de ellos encontramos a los que únicamente conocen de su profesión. Sin embargo, no tiene por qué ser así, esta división artificial y nociva no tiene por qué arruinar mentes curiosas. Mentes como la de Leonardo da Vinci existen aún ahora, y si bien los simples mortales no podemos aspirar a tanto conocimiento, algunos ejemplos contemporáneos podrían inspirarnos.

      Tomemos el caso del físico Richard Feynman (1918-1988), nada menos que ganador del premio Nobel en el campo de electrodinámica cuántica (parece un tema muy especializado, ¿verdad?). Su mente curiosa e inquisitiva nunca pudo quedarse quieta, el expresar matemáticamente las leyes del cosmos no le bastaba. Cursó tópicos de postgrado en biología, psicología y filosofía. Se dio tiempo para, fuera del mundo académico, aprender a pintar cuadros, lo suficientemente bien como para que se haga una exhibición de ellos. Incluso pintó uno para una casa de citas, pero esa es otra historia…

      Otro de mis favoritos en cruzar la barrera monotemática es el jesuita Carlos Valles, por un tiempo uno de mis autores favoritos. Estudió y enseñó matemáticas universitarias, campo para el que fundó la primera revista especializada en la lengua gujarati (la que hablaba Gandhi), representando a la India en congresos internacionales. Pero también le gustaba escribir “de otras cosas” en este idioma, lo bastante satisfactorio como para ganar importantes premios literarios (así es, como lo lee, un matemático también puede ganar premios literarios). El gobierno de Guyarat le otorgó cinco galardones seguidos, luego de lo cual emitieron una norma por la que ningún autor podría, justamente, obtener más de cinco de estos premios consecutivos… para darle la oportunidad a otros, supongo.

      Finalmente, un ejemplo sacado del cuerpo de astronautas, en donde también hay varios que son artistas, pero que dejaremos para otra oportunidad. ¿Le suena el nombre de Story Musgrave?. Probablemente no y aunque ha participado en seis misiones del transbordador espacial su rostro no es muy popular. Aún así, montarse en cohetes dista de ser su único interés. No solo estudió matemáticas y estadísticas sino que, prepárese para la lista, obtuvo un MBA, un grado en química, otro de médico, una maestría en fisiología y biofísica y una maestría en… literatura. Cuando no estaba en clases, se las arregló para volar más de 160 tipos de aviones, saltar 800 veces en paracaídas y recibir veinte doctorados honorarios. Impresionante.

      Así que ya lo sabe, cuando en un cóctel alguien le hable de un tema lejano a su “zona de confort”, digamos, que de temas de “letras” cuando usted es de ciencia o viceversa, algunos de estos ejemplos quizá le anime a saltar las grietas que, lamentablemente, la especialización extrema nos crea.

Secciones: Vivencias y Opinión Etiquetas: arte, ciencia

  • < Página anterior
  • Página 1
  • Página 2
  • Página 3
  • Página 4
  • Página 5
  • Página 6
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 17
  • Siguiente página >

Barra lateral principal

Últimas entradas

  • (sin título)
  • Mi año (2025) en libros
  • Mi año (2024) en libros (y algunas recomendaciones)
  • Impresiones sobre los Parques Temáticos de Disney desde la Perspectiva del Diseño de Experiencias (parte 1)
  • Alien, el monstruo que cumple 40 años

Secciones del Blog

  • Cine y Televisión
  • Culturales
  • Libros
  • Sci & Tech
  • Teatro
  • Vivencias y Opinión

Footer

Secciones del Blog

  • Cine y Televisión
  • Culturales
  • Libros
  • Sci & Tech
  • Teatro
  • Vivencias y Opinión

Sígueme

  • Facebook
  • Twitter

Copyright © 2026 · Giuseppe Albatrino - Todos los derechos reservados.