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Giuseppe Albatrino

Amante de la creatividad. Ingeniero.

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Caretas

De exploradores a turistas

17 marzo, 2017

La automatización de las cápsulas espaciales de SpaceX hará posible que el viaje a la Luna esté al alcance de turistas acaudalados.


SpaceX ha anunciado que llevará a dos ciudadanos privados alrededor de la Luna, para mediados del próximo año. De tratarse de otra empresa, la resonancia de la noticia hubiera sido menor, pero esta ya construye sus propios cohetes, se encuentra desarrollando una cápsula tripulada para uso de la NASA y su fundador, Elon Musk, es reconocido por sus grandes apuestas tecnológicas.

La meta no es poca cosa: hablamos de recorrer un camino no transitado por la humanidad desde hace 45 años, cuando la última misión del proyecto Apollo llevó al hombre a la Luna. Si usando escalas reducimos el tamaño de la Tierra al de una manzana, veremos que la Luna se encontraría a casi cuatro metros de distancia y todas las misiones tripuladas que siguieron al Apollo (americanas, rusas o chinas) no se habrían alejado ni un milímetro de nuestro mundo.

La primera misión en llevar al hombre alrededor de la Luna, el Apollo 8 (1968), se basó en la experiencia de diecinueve vuelos tripulados que le antecedieron, otros tantos no tripulados y en la tragedia del Apollo 1 en donde se perdió la vida de tres astronautas. Sin duda, este conocimiento acumulado ha llegado a las nuevas generaciones de ingenieros que hoy trabajan en SpaceX, pero estos tendrán que aplicar lo aprendido en poco menos de año y medio, que es el plazo que les han dado. No olvidemos que la empresa de Musk, hasta el momento, no ha realizado un solo vuelo tripulado.

Las comparaciones con el proyecto Apollo no terminan con el desarrollo de las máquinas y equipos. En referencia a los dos ciudadanos que ya han desembolsado un importante monto de dinero para subir a bordo, SpaceX señala que “[…] Como los astronautas del Apollo antes que ellos, estos individuos viajaran al espacio llevando las esperanzas y sueños de toda la humanidad, movidos por el espíritu universal de la exploración.” Al respecto, podríamos preguntarnos si realmente estamos ante exploradores o simples turistas.

Los tripulantes de las cápsulas Apollo eran astronautas. De formación pilotos, la mayoría eran ingenieros y varios de ellos habían volado en aviones experimentales. No solo estaban familiarizados con cada aspecto de la nave, en cuya construcción participaron, sino que eran capaces de conducirla y navegar con ella en el espacio mediante una versión moderna de un sextante. Preparados por años para llevar al cabo una misión, no eran simples pasajeros, sino que con la ayuda de los técnicos en Tierra, gobernaban la nave.

El planteamiento de SpaceX da una nueva cualidad a aquella jornada antes exclusiva de los astronautas. Al respecto, Jim Lowell, astronauta de diversas misiones entre las cuales se encuentra Apollo 13 (que tuvo una emergencia que casi le cuesta la vida) y la antes mencionada Apollo 8, opina que “[…]No son pioneros. […] Es tan solo un paseo que va alrededor de la Luna”.

Quedan pocos meses para ver si Musk y su equipo logran lo prometido. Mientras tanto, exploradores o turistas, no hay duda que muchos de nosotros, si pudiéramos, compraríamos los boletos para el viaje que proponen.

Este artículo se publicó en Caretas

¿Aló, CIA? ¿Me ayuda a volver a escuchar mi llamada?

10 marzo, 2017

Las revelaciones de WikiLeaks confirman lo que ya sospechábamos: el mundo digital es rico en herramientas de espionaje.


A estas alturas, las recientes revelaciones de WikiLeaks sobre las herramientas digitales de la CIA no deberían sorprender a nadie. A través de su historia, la agencia de espionaje más famosa del mundo, ha gestado al avión U2 (1955) para tomar fotografías desde 20 kilómetros de altura, a los satélites Corona (1959) para el reconocimiento desde el espacio y al buque Glomar Explorer (1972) para recoger restos de un submarino soviético en las profundidades del mar. No es de extrañar que ahora inviertan recursos en los omnipresentes equipos electrónicos.

Los proyectos mencionados, todos nacidos en secreto y al costo de millones de dólares, nacieron de la necesidad de obtener información de manera sigilosa por parte del Directorado de Ciencia y Tecnología de la CIA. Hablamos de tecnología de punta para la época. Si nos fijamos en el caso de los satélites, vemos que no pasaron ni dos años tras el lanzamiento del Sputnik, para que colocaran una cámara, en ese entonces con rollo de película, orbitando la Tierra.

Sin embargo, el lote de documentos y archivos publicados por WikiLeaks no deja de ser interesante y, en algunos aspectos, alarmante. Vemos como el Directorado de Innovación Digital, el más reciente de los directorados creados en la Agencia, ha desarrollado miles de sistemas para hackear, tales como virus, malware y trojanos. Estos pueden insertarse en celulares, tablets, Smart TVs o en las computadoras de los mismos carros casi sin dejar rastro.

Este arsenal cibernético es capaz de explotar las vulnerabilidades aún no solucionadas por los fabricantes de estos productos. Y es que periódicamente se reportan fallas de seguridad que Google y Apple intentan reparar apenas toman conocimiento de estas. Lo que la CIA estaría haciendo, tal como hacen otros hackers en diversas partes del mundo, es descubrir estos huecos sin anunciarlo a nadie. De esta forma, pueden acceder, por ejemplo, a los documentos, fotografías o incluso el micrófono del equipo sin que lo sepamos.

Lo alarmante para los que usamos estos dispositivos es que, según WikiLeaks, se habría perdido el control de estas herramientas. Copias de estas habrían caído en manos de contratistas, hackers y ex agentes del gobierno americano, con lo cual habría personas “independientes” en capacidad de infiltrar a civiles inocentes o de vender al mejor postor estos medios de espionaje. Hasta el momento, la CIA no ha aceptado ni negado esta situación.

Es claro que WikiLeaks tiene su atención centrada en los servicios de inteligencia estadunidenses. Nunca ha tocado a sus equivalentes rusos, chinos o norcoreanos todos estos con demostradas capacidades para la ciberguerra, sin controles democráticos, y capaces de crear sistemas semejantes. Así que la vitrina que surge esta semana, que expone armas digitales a las que todos podemos estar expuestos, puede ser más grande de lo que imaginamos. Ante esto, más vale estar siempre actualizados en nuestros paquetes de seguridad y tener cuidado en donde hacemos clic.

Este artículo se publicó en Caretas

¿Qué tal un poco de ciencia ficción en los colegios?

3 marzo, 2017

La lectura de libros de ciencia ficción podría ofrecer un espacio de dialogo para tratar temas científicos en el salón de clases o para identificar a los futuros profesionales de ciencias e ingeniería.


Ahora que empiezan el nuevo año escolar, quisiera recuperar una propuesta que encontré muchos años atrás, de manos del popular divulgador Isaac Asimov: para promover la ciencia en los colegios, expongamos a los chicos a novelas de ciencia ficción. Si bien a primera vista puede parecer complicado, creo que bien valdría la pena el esfuerzo.

La ciencia ficción es un género exigente con el lector, este no solo debe seguir la jornada emocional de los personajes, sino también asumir ciertas premisas científicas y tecnológicas cuyo foco define al género. Y es que aquí encontramos historias con un mayor contenido de estas áreas del conocimiento. De mi experiencia personal, la apertura a afrontar esta exigencia aparece de forma natural en la juventud, para luego perderse sino se cultivó. ¿Y qué mejor etapa que esta para discutir en el salón de clases, los diversos temas que nos presenta un Arthur C. Clarke, William Gibson o Philip K. Dick (por citar algunos)?

Y es que lo que nos ofrecen estos autores da material para el aprendizaje: mundos orbitando estrellas lejanas (astronomía), el planeta Marte convertido en una segunda Tierra (terraformación), la construcción de torres tan altas que alcanzan al espacio (ingeniería), civilizaciones que viajan por toda la galaxia (física), formas de vida en las lunas de Júpiter (exobiología), inteligencias artificiales (informática) o batallas entre flotas espaciales (astronáutica). También pueden extrapolar el presente y mostrarnos sociedades enfrentando problemas del mañana; son una magnífica oportunidad para debatir dilemas éticos como la clonación de seres humanos, la modificación genética de los hijos o la preservación ilimitada de la vida humana.

Mucha de la tecnología que hoy usamos, hizo su primera aparición en la ciencia ficción, como la de los viajes espaciales o computadoras poderosas. Recuerdo, por ejemplo, un cuento que apareció por primeva vez en 1958, “Todos los males del mundo”, en que Asimov nos cuenta la historia de una máquina a la que se le proporciona los datos de todas las personas del mundo, sus historias y deseos, con lo cual será capaz de calcular la posibilidad de cada futuro crimen. Han pasado varias décadas, para que en el 2011 el el departamento de policía de Santa Cruz, California, inicie un experimento que utiliza algoritmos matemáticos, para predecir justo en dónde atacarán los criminales.

Finalmente, creo que una historia del mitológico Aquiles puede ilustrar un punto adicional. Este permanecía oculto, disfrazado de mujer en la corte de un rey para huir de la guerra. Odiseo, quien lo busca, finge ser un comerciante y ofrece baratijas y telas a las hijas del gobernante, pero oculta entre sus productos una espada. Aquiles, por su propia naturaleza, toma la espada y la blande delante de todos con gran habilidad, revelando sin quererlo su verdadera identidad. Quizá la presentación de este tipo de obras en los colegios, pueda causar el mismo efecto que la espada oculta de Odiseo, es decir, ser instrumentos para descubrir a aquellos con un interés especial en las ciencias y tecnología.

ciencia ficción ciudad

Este artículo se publicó en Caretas

Trappist-1 y los siete nuevos mundos

24 febrero, 2017

Esta semana la NASA ha anunciado un inusual record. Alrededor de una estrella se han encontrado siete planetas de tamaño parecido al nuestro y que podrían contener agua en estado líquido.


Los que esperamos ansiosos la conferencia de prensa de la NASA este miércoles 22, no fuimos decepcionados. Se rumoreaba que trataría de un hallazgo relativo a la vida fuera del Sistema Solar, y si bien aún no encontramos a los míticos hombrecillos verdes, lo anunciado ese día no deja de ser importante.

Estamos ante un nuevo y particular record: se ha encontrado el mayor número de planetas, del tamaño de la Tierra y que contendrían agua en estado líquido, alrededor de una estrella. Esto vale la pena explicarlo por partes.

Por muchísimo tiempo los astrónomos modernos se preguntaron si alrededor de las estrellas habría otros mundos. Es de esperarse que si no estamos solos en el Universo, sea en los planetas en donde se forme la vida. No fue hasta el año de 1992, con el descubrimiento de “Draugr” y “Poltergeist” (sí, “Poltergeist” fue el nombre que le pusieron), que se confirmó que nuestro Sol no era el único astro en viajar acompañado.

El entusiasmo generado por estos primeros exoplanetas, llamados así por encontrarse fuera del Sistema Solar, no se detuvo allí. Hoy en día, hay catalogados más de 3,500 de estos cuerpos, de los cuales una treintena se encontrarían en la “zona habitable”, es decir, orbitan alrededor de su estrella a una distancia tal que su temperatura permitiría la formación de vida.

Lo que no habíamos encontrado hasta esta semana, era que alrededor de una sola estrella (llamada Trappist-1) hubiera tantos planetas de tamaño semejante al de la Tierra. Hablamos de siete. De los cuales, no uno sino tres de estos se encontrarían en la tal llamada zona habitable.

Esta información no sería posible sin el empleo de impresionantes instrumentos científicos. Por ejemplo, el telescopio espacial Spitzer, un artefacto de más de 800 kilos y que costó 720 millones de dólares construir, tuvo que observar por casi 500 horas continuas a Trappist-1 para poder determinar la masa y densidades de los nuevos mundos.

Pero ninguna tecnología actual podrá ayudarnos a cruzar los 40 años-luz que nos separan de estos prometedores planetas rocosos. La mayor velocidad alcanzada por el hombre ha sido de 11.8 kilómetros por segundo, a bordo de la nave espacial Apollo 10, con lo cual nos tomaría poco más de un millón de años llegar hasta allá.

A pesar de las distancias, podemos animarnos con la idea de que, conforme sumemos más planetas a nuestro listado, las posibilidades de no estar solos en el universo se hacen mayores.

Este artículo se publicó en Caretas

Mr. Trump, ¿Por qué no usa el ‘Cono del Silencio’?

16 febrero, 2017

Las coordinaciones del presidente americano, a raíz del lanzamiento de un misil norcoreano, ha levantado críticas de especialistas en seguridad. Parte de las coordinaciones fueron efectuadas en su resort, frente a los socios.


Este jueves el presidente Trump dio su primera conferencia de prensa en solitario. Últimamente en sus apariciones había estado acompañado ya sea del primer ministro de Japón, el de Canadá o el de Israel. Cada una de estas presentaciones generaron sus propias anécdotas que más tarde se convertirían en material para comediantes, talk shows o los memes del día: el bizarro apretón de manos con Shinzo Abe, el dejar la escena (con un Netanyahu inmóvil) cuando le preguntan algo incómodo o la reacción de un prevenido Justin Trudeau ante la mano extendida del mandatario.

Pero más allá de los memes del día, que capturan lo que en realidad son micro momentos, su manejo de datos concretos o su tratamiento a la prensa no deja de sorprender. Clama que su victoria en el colegio electoral ha sido la más grande desde Reagan, cuando en realidad los 306 votos que obtuvo son menos que los 365 y 332 obtenidos por Obama en sus dos victorias. Aún menos que los 379 de Bill Clinton o los 426 de Bush padre. Preguntado por un periodista de por qué los medios deberían creerle cuando declara números incorrectos, termina diciendo que le entregaron tal información y que su victoria fue muy sustancial, cuando en realidad en el voto popular obtuvo casi 3 millones de votos menos que Hillary Clinton.

A pesar de que el desempleo estadunidense ha llegado a la menor marca en 9 años, y el crecimiento de su economía es mayor a lo que ha recibido ningún presidente en los últimos treinta años, señala que ha recibido un mamarracho, un desastre tanto en el frente interno como el externo. Culpa, claro está, a los mexicanos y a “otras partes” a donde se estarían yendo los empleos.

Tampoco puede dejar de culpar a la prensa por ser, según él, deshonesta. No solo deshonesta sino con un “nivel de deshonestidad fuera de control”. Luego clama que las noticias sobre los contactos de su campaña con Rusia son falsas, a pesar de la renuncia de un alto funcionario justo a raíz de estos affairs. Pero claro, eso no indica que su administración esté pasando por un caos, sino que estaríamos ante una maquinaría “bien afinada” a pesar de que no solo les falta cubrir puestos en su gabinete sino más de 600 cargos de confianza.

Finalmente, no podía estar ausente en esta conferencia el mandar a callar repetidas veces a periodistas, hacerlos sentar o decirles que no tiene que responderles.

Es claro ahora que los votantes que anhelaban un comportamiento “más presidenciable” para cuando pasaran las elecciones, tendrán que seguir esperando. Sus demás votantes pueden estar tranquilos, e incluso podrán asistir a un rally de campaña donde estará el presidente este sábado.

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¡Bang! Hemos secuestrado tu disco duro

2 febrero, 2017

El secuestro ya no es exclusividad del mundo físico. Desde nuestras computadoras, podemos ser víctimas de la captura de nuestra información hasta que paguemos un rescate.


La señora Sofía, empresaria limeña, se tomó unos minutos en la oficina de su casa para navegar por internet y ver unos diseños de muebles que le interesaban. De pronto, un mensaje en la página le indicó que necesitaba actualizar la versión del programa lector de archivos PDF. Lo hizo y se olvidó del asunto por menos de una hora, cuando su computadora dejo de responder y un oportuno mensaje en la pantalla le ofrecía la salvación: pague 500 dólares y podrá recuperar la información de su equipo.

Si bien he cambiado su nombre, el caso de la señora Sofía es real y cercano. Y como ella, en todo el mundo, a cada instante aparecen nuevas víctimas de alguna variante de estos programas maliciosos, llamados Ransomware, que encierran los datos del disco duro dentro de un archivo que no podremos abrir hasta pagar un rescate. Según un estudio de IBM, estaríamos ante un negocio criminal que recaudó al menos mil millones de dólares el año pasado.

Estos programas son enviados en correos spam, dentro de aplicativos de dudosa procedencia o, como ya se ha dicho, como una falsa actualización de un software licito (Adobe Reader, Adobe Flash entre otros), por lo que es recomendable solo realizar actualizaciones desde las mismas páginas de los productos. El objetivo de la propagación es usualmente enfocado en los Estados Unidos, en donde 50% de los ejecutivos que admitieron haber pagado rescate, lo hicieron por más de 10,000 dólares y un 20% por la friolera de más de 40,000 dólares.

El estudio de IBM muestra que las empresas están más dispuestas a pagar con respecto a los particulares, sin embargo, los padres de familia pueden cambiar de opinión si la información comprometida incluye fotos familiares.

Como es de esperarse, los mecanismos de pago exigidos por los criminales son electrónicos y pueden involucrar transferencias a cuentas, servicios como Paysafecard o la criptomoneda Bitcoin de la que hablaremos próximamente. Sin embargo, un método recientemente descubierto bien podría ser premisa de alguna película: si la víctima no puede/no desea pagar con dinero puede hacerlo… ¡consiguiendo dos nuevas víctimas! Así es. Si comparte el enlace de descarga y consigue que dos personas lo instalan y paguen el rescate, su data es liberada.

Aún está por ver los resultados de esta nueva dimensión “social”, por llamarla de algún modo, del ransomware. Pero esta es solo una de las muchas maneras en que se efectúan estos asaltos. Incluso, algunos ofrecen un servicio de “mesa de ayuda” para negociar las tarifas del rescate.

¿Qué hacer para no repetir la historia de Sofía? Jamás instalar programas descargados de Internet (o del correo electrónico), al menos que estemos seguros de su procedencia. Realizar con frecuencia copias de seguridad en discos duros externos o memorias USB que luego son retiradas del equipo. Y en general mantener una actitud alerta ante señalas sospechosas. La calle ya no es el único lugar para esta actitud, sino también el mundo digital.

Este artículo se publicó en Caretas

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