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Giuseppe Albatrino

Amante de la creatividad. Ingeniero.

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Dime como manejas y te diré como eres

24 febrero, 2009

No hace mucho, escuché una idea que a continuación les comparto: uno maneja según cual es, es decir, su personalidad esta presente tras el timón. Me pareció lógico y sensato, porque en muchos otros aspectos de la vida somos nosotros mismos, solo que estamos cumpliendo roles distintos; recuerdo, por ejemplo, un caso verídico expuesto por un profesor en clases de ética, acerca de un hombre que como vendedor había engañado a su empresa trabajando para varias al mismo tiempo y que en su vida privada…pues había engañado a varias mujeres porque, según se descubrió, era polígamo.

Imagino que muchos podrán decir que un ámbito nada tiene que ver con el otro, y que probablemente el Sr. Asesino Pérez es una persona muy pacifica hasta antes de subir a su vehiculo y que incluso acostumbra dejar buenas propinas al mozo que lo conoce. Creo que el señor Pérez no cambia su personalidad al manejar, sino que la única personalidad que tiene esta actuando tras el velo del anonimato (lamentablemente solo los carros de competición llevan pintado el nombre de uno) y que en otras circunstancias donde tampoco se le podrá identificar, será igual de descuidado con los derechos de los demás. Me niego a creer, que en Lima, tenemos una epidemia de personalidades múltiples a lo Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

La semana pasada vi a un vehículo detenido en el cuarto carril de una vía de alta velocidad, en un inicio pensé que estaba malogrado, cuando luego me percate de que ¡intentaba llegar al primer carril atravesando los otros tres sin avanzar hacia adelante! puesto que solo así, ofreciendo su puerta derecha para que todos la choquen, podía alcanzar una salida de la avenida en vez de esperar a la siguiente. Esté sujeto ignoraba por completo el derecho a los demás, en este caso a no morir asesinado; mismo derecho que esta igualmente ausente cada vez que las camionetas rurales (combis) hacen carreras esquivando carros por ganar pasajeros con el cobrador salido medio cuerpo cual jinete o un vehiculo cierra a otro obligándole a frenar (lo cual es un fenómeno muy frecuente).

Una de las cosas más desconcertantes que he encontrado, así es, tras varios años de manejo no pierdo mi capacidad de sorpresa, es el hecho de que poquísimos usamos la direccional; y esa tendencia esta presente sin importar “el nivel socioeconómico” del vehiculo que tengamos adelante: he tenido el placer de sobre parar de improviso ya sea por la gracia de lindos Audis o de destartalados Ticos, cuyos conductores parecen pensar que al dar uso a la dichosa palanquita antes de voltear, depreciaran el valor del vehiculo, así que ¿para que gastarla?. Ni esperar que la usen para cambiar de carril, las pocas veces que veo que alguien lo hace, pienso que es algún turista extranjero que aun no asimila nuestras costumbres.

Quizá somos un pueblo mayormente paranoico, cuyos conductores no quieren dejar saber al resto a donde se dirigen, hasta el ultimo momento posible antes de un accidente; pero ya me parece excesivo el caso de los vehículos invisibles o “stealth”, que encuentro al menos dos veces por semana, cuyos propietarios prolijamente se niegan a poner luces traseras o de frenos, para que cualquiera con la fortuna de ir detrás de ellos en plena noche, y que logra detectarlo, no tenga ni idea de cuando esta frenando o disminuyendo la marcha

Me rehúso a pensar que tanta irresponsabilidad es causada por gente que actúa muy distinto en otras situaciones sin nombre propio; quizá sea buena idea añadir nuestros nombres a las placas, a ver si así aprendemos a considerar un poco más los derechos del otro en vez de violentarlos.

Secciones: Vivencias y Opinión Etiquetas: Lima, manejo

La ciencia ficción en los colegios: una propuesta

19 febrero, 2009

He visto el catalogo de obras que algunas editoriales peruanas dirigen para el plan lector, aquel proyecto del ministerio de educación creado para incentivar la lectura en los colegios, y no he podido encontrar ningún titulo de ciencia ficción ni de divulgación científica. Si bien es cierto, ya es un progreso el aumentar las opciones que los alumnos pueden encontrar para leer, siento que revivo el desprecio, esta vez proveniente del medio editorial, que encontré en mi época escolar por parte de muchos de mis profesores, aunque no de todos, cuando se habla de estos temas.

Editoriales españolas han hecho importantes esfuerzos en la publicación de obras de divulgación científica a través de los años; algunas colecciones han llegado a nuestro medio de manera masiva y develan al lector una infinidad de interesantes temas, como la evolución del hombre, del universo, historia de descubrimientos científicos, robótica, física recreativa,… todos los campos del saber humano, presentados de manera amena, didáctica y hasta humorística por renombradas figuras como Isaac Asimov, Paul Davies, Stephen Hawking, Carl Sagan o Martin Gardner entre otros. Sin embargo, asumiendo que estos textos, dirigidos a todo publico, pueden ser tomados como “peligrosamente académicos” para ser presentados a educandos en una etapa de su vida dedicada en parte al aprendizaje, creo que la ciencia ficción puede ser una interesante oferta dirigida al mismo publico lector.

En la ciencia ficción, las historias nos hablan, a menudo, de la ciencia y tecnología del futuro; y con ello las posibilidades son ilimitadas. Los autores nos presentan mundos nunca antes visitados orbitando estrellas lejanas, o al cercano planeta Marte en proceso de convertirse, por la ingeniería humana, en una segunda Tierra, o la construcción de torres que alcanzan al espacio, civilizaciones que abarcan toda la galaxia, formas de vida en las lunas de Júpiter, inteligencias extraterrestres o artificiales, culturas distintas a las conocidas hasta el día de hoy y batallas entre flotas espaciales. También pueden extrapolar el presente y mostrarnos sociedades que bien podrían ser la nuestra, enfrentando los problemas del mañana. Estas obras son una magnifica oportunidad para debatir en clases, la ciencia detrás de la ciencia o posibles dilemas éticos tales como la clonación de humanos, la modificación genética de los hijos o la preservación ilimitada de la vida humana.

Si bien, como en todo género, la calidad de una obra puede ser buena o mala, seria peligroso considerar a los blockbustes de Hollywood como indicadores de lo que se puede ofrecer en las escuelas, es más, algunos escritores marcan claramente la distancia que los separa con la mayoría del cine. Lejos del ruido de las explosiones Lasers de la pantalla grande, en estos libros podemos encontrar personajes profundos y complejas tramas que forman parte de toda narrativa que valga la pena ser leída.

Finalmente, creo que lo sucedido al mitológico Aquiles puede ilustrar un último punto. Cuentan que Odiseo, para descubrir a este que huía de la guerra viviendo disfrazado de mujer en la corte del rey Licomedes, fingió ser un comerciante que ofrecía baratijas y telas a las hijas del rey; ocultó entre ellas sus propias armas, las cuales Aquiles, por su propia naturaleza, tomó y blandió delante de todos, dando a conocer su verdadera identidad. Quizá la presentación de este tipo de obras en los colegios, pueda causar el efecto de las armas de Odiseo, convirtiendo a las novelas en un instrumento para descubrir, y motivar, a aquellos con un interés especial en las ciencias y tecnología.

Secciones: Libros Etiquetas: ciencia ficción, propuesta

Mi desventurada historia intentando ser publicado (parte final)

10 febrero, 2009

Advertencia: La siguiente es una historia personal de mis intentos por publicar un libro y como sospecho podría parecer aburrido a muchos, se recomienda discreción (léase paciencia, un sitio cómodo y fingir algo de interés) para continuar leyendo.

Mi amigo editor, me pregunto si aún tenía el libro “que había escrito hace años”; le respondí que sí, pero que necesitaba cambiarlo y actualizarlo. Para poder lograr eso en el plazo fijado, tomé unos días de vacaciones atrasadas que tenía y lo cambié lo mejor que pude.¿Y salió el libro?, podrán preguntar. Para el momento en que lo terminé, mi amigo empezó a tener ciertos impasses comerciales y el pobre MBC volvió al limbo adonde van los libros no bautizados en la imprenta. Casi creyendo que el libro estaba maldito, empecé a escribir otro, sobre los viajes a la Luna, el cual he presentado a una importante editorial, que por sistema, parece tardar meses en dar el visto bueno final.

El nuevo hijo tiene al momento 120 páginas y aunque aun le faltan varias pulidas, considero que se encuentra terminado en un 70%, me siento contento con él; he usado una extensa bibliografía, cruzado las fuentes incluso para las anécdotas de la historia espacial; a mí parecer es mucho más elaborado y personal que el anterior. Es mi intento de mostrar el enorme ingenio y la fascinante aventura humana que implicó el programa lunar tripulado. Me pregunto si verá algún día la luz o si compartirá el destino de su relegado hermano.

Si algún lector tiene curiosidad por saber cuanto pagan al afortunado que logra ser publicado, le contaré que es un promedio de 5 a 8% del precio de la tapa, también me han explicado que el tiraje inicial es de unos mil ejemplares. Entonces, si sacamos cuentas, más le vale a un escritor novel el tener algún empleo asegurado porque del uso del procesador de texto no va a poder pagar sus cuentas. Y si bien, las condiciones económicas no pueden parecer atractivas para el que crea la obra, me he documentado que a las empresas tampoco les va tan bien, pues usualmente tienen un margen del 15% y luchan por colocar los libros en un mercado en donde, en promedio, el lector peruano no acaba uno por año. Esta cifra se elevaría a 5 en Argentina y a 12 en Europa. Si a esto le sumamos que lo escrito por su servidor, pertenece a un segmento aún más reducido, como el de la divulgación científica, pues saque usted sus propias conclusiones…

¿Creo que la historia dejara de ser desventurada? No lo se, quiero creer que sí; quizá ni merezca del todo tal adjetivo. Evidentemente hay historias exitosas y otras que no lo son, pero a cada quien le toca la suya y no puedo quejarme, tan solo replantear otras formas de llegar a la meta y ser persistente si creo que vale la pena. ¡Y creo que lo vale! Luego de varios años, estoy escribiendo de manera constante y entusiasmada, con la cabeza llena de ideas «que estaban allí siempre», pensando que solo practicando puedo mejorar mi escritura, a la vez consciente de que me falta mucho por aprender. Considero que es un asunto de vocación, solo espero que no demasiado tardía; en todo caso, estoy disfrutando el proceso.

Secciones: Libros Etiquetas: Giuseppe Albatrino, Libros ESP, publicaciones

Mi desventurada historia intentando ser publicado (parte 1 de 2)

9 febrero, 2009

Advertencia: La siguiente es una historia personal de mis intentos por publicar un libro y como sospecho podría parecer aburrido a muchos, se recomienda discreción (léase paciencia, un sitio cómodo y fingir algo de interés) para continuar leyendo.

Es inevitable que a muchos de los que disfrutamos tanto leer, nos aparezca la necesidad de escribir; es un asunto de vocación. El primer artículo propio del cual tengo registro (literalmente pues lo tengo en mi archivo) lo hice a los trece años cuando complete una hoja manuscrita titulada “La ciencia y los horóscopos”, luego a los dos días escribí otro de título “El año cero” (sobre el big bang y el origen del universo). Había terminado de leer varios libros de divulgación científica, y tenía la necesidad de escribir sobre lo que había aprendido.

Al poco tiempo, empecé a colaborar con textos en el ahora extinto suplemento Saber del diario la Republica y luego en la revista Gente. ¿Cómo lo hacia? Básicamente buscaba al editor de turno, mi padre me acompañaba, y le mostraba mis artículos (por medio de esa técnica conversé con Jaime de Althaus, Sofocleto, Ricardo Uceda, Martha Meier Miro Quesada, entre otros), en algunos casos me iba bien y en otros no, pero todos eran gentiles. Gracias a los apagones del primer gobierno de Alan García no había televisión, así que con el tiempo extra, mi material creció considerablemente y uno o dos años después lo consolidé en una pequeña obra que abarcaba un centenar de páginas en máquina de escribir, hablaba de astronomía y de viajes espaciales (lo llamé “Introducción al mundo básico científico, MBC). ¿Qué hice con él?, lo presente a Concytec, que financiaba libros de diversos autores, incluyendo el de mi amigo el escritor Javier Arévalo; el director de esta organización nos llamó a mi padre y a mí para decirnos que el libro “estaba bueno” pero que ya no daban financiamiento, había empezado la hiperinflación. Quizá pensó que le faltaba calidad al texto y no quería decirlo, no lo se, pero al menos me regaló un par de libros que aun conservo.

El orden de los eventos que siguieron los tengo ahora un tanto nebulosos, pero recuerdo haber pedido a la editora de Gente que considere pagarme por mis artículos, dado que llenaban al menos una cara de su revista cada quincena, pero ante su negativa deje de escribir, me había cansado de escribir gratis; no es que considerara mi trabajo soberbio o necesariamente bueno, pero mi lógica era que si lo publicaban al menos debían pagarme, además invertía mi tiempo y recursos en comprar libros y quería poder comprar otros nuevos. Así mismo, por aquel entonces y como escolar escribí a varios bancos, también busqué y encontré la casa de Tomas Unger, a Modesto Montoya y a todos les pedí, sin suerte, alguna ayuda para publicar mi material. Son personas muy ocupadas, y ahora que entiendo mejor el mundo editorial, comprendo que no hayan prestado un minuto de atención a “mi” tema.

Igual no me di por vencido y llegue a la editorial La Gaceta, que publicaba los libros de la Escuela de Periodismo; allí, verbalmente hicimos un trato de editar y publicar al tan ignorado MBC, ¡publicaría mi libro al fin!, y dentro de mí, quería hacerlo antes de los dieciocho años. Iba continuamente al centro de Lima, me reunía con el amable editor con quien habíamos pactado, el señor Ganoza, con el dibujante y todo parecía ir bien… ¡hasta que se murió el pobre señor Ganoza! ¿Resultado? Su sucesor no reconoció el acuerdo verbal, y más bien cobró por el trabajo hecho, con lo cual me quedo un lindo ejemplar de prueba de mi texto que terminó en el estante.

Considerando la experiencia vivida hasta ese entonces, decidí dejar el sueño del libro propio en el cajón de los olvidos, por al menos una década; pero antes de abandonar todo intento de escribir para los demás, fui a El Comercio intentando ser publicado y recompensado por ello (ósea pagado), lo cual veía como un medio para tener un ingreso extra, ahora que ingresaba a la universidad. Amablemente me dijeron que no le pagaban a uno a menos que fuese periodista, por ello les deje tan solo un articulo de los que había llevado conmigo, al menos para que mi viaje al centro de Lima no fuera del todo en vano; lo publicaron a la semana siguiente, y es el ultimo que tengo en algún medio impreso; no he vuelto a personarme a ninguno desde entonces y el ejercicio de escribir pequeños ensayos de manera periódica se dio por terminado. Vino la Universidad, las prácticas pre profesionales, las distintas empresas que me contrataron y escribir se volvió algo muy relegado, felizmente no así el leer.

Decidí que no intentaría publicar el MBC, pero una llamada que hace dos años me hiciera un amigo editor, me hizo repensar la idea. (Continuara mañana…)

Secciones: Libros Etiquetas: Giuseppe Albatrino, Libros ESP, publicaciones

Algunas anotaciones sobre el fútbol peruano

5 febrero, 2009

Es inevitable, no termina una semana en el trabajo sin que alguien realice un comentario sobre el fútbol, ya sea en el almuerzo o en la oficina, ya sea acerca de un marcador o el traspaso (¿así se dice?) de un jugador a un equipo por millones de dólares. Dado que continuamente me piden algún comentario, quisiera aclarar en algunas líneas mi posición personal sobre el tema.

No me gusta el fútbol ni entiendo como hay gente que lo aprecia. He intentado disfrutarlo pero sin éxito; ¿es que acaso soy el único a quien lo frustra este “espectáculo”?.. Si estuviera en mis posibilidades le cambiaría el nombre a este deporte por el de “casi-casi”, porque esto es lo que exclama sin descanso el aficionado durante la hora y media que dura un partido, tiempo durante el cual, si tenemos suerte, se habrá visto un gol (un par de segundos) y cuarenta “casi-casi” (noventa minutos menos unos segundos).

Si bien todo gusto es subjetivo y respetable, recomendaría a los amigos del balón pie, el intentar cambiar de canal para ver un partido de básquet o voleibol en donde la acción de los jugadores tiene incidencia directa sobre el marcador y de manera clara.

Creo que el fútbol es una influencia perniciosa para el país. Prácticamente no existe barrio en donde no se juegue este deporte, combinado muchas veces con el consumo posterior de cerveza, con lo cual no se donde quedó el intento de practicar algo sano. Así mismo, en muchos parques los aros de básquet son rotos para alejar a los que deseen practicar algo distinto; pongan algún programa local de deportes y prácticamente verán que no existe otro tipo de actividad física más que esta, así mismo, vayan a un kiosco de periódicos y encontraran diversas revistas especializadas en el tema.

Es penoso aceptarlo, pero el fútbol es el deporte nacional, y pareciese que si la gente pudiera, lo haría un símbolo patrio. Sin embargo, ¿Qué ha dado el fútbol peruano a su afición? Nada, nada más que fracasos. La ha humillado constantemente, traicionado su confianza con una selección de jugadores que no pierden oportunidad para escaparse de la concentración previa al partido con la vedette de turno. Eliminatoria tras eliminatoria, ya sea mundial o regional, pierden ante cualquier equipo que se les ponga delante y tenga once jugadores; van más de veinte años que no se clasifican y que los entrenadores al finalizar cada partido (es decir, tras haber perdido) no hacen más que sacar las cuentas numéricas para dar vanas esperanzas al publico que los mira, cual alumno que necesita obtener en los siguientes tres exámenes nada menor a veintes para pasar el curso, teniendo un promedio de calificaciones expresable con los dedos de una sola mano.

Ante tanto maltrato, me es difícil entender la lealtad casi religiosa de los seguidores del fútbol nacional, ¿es una expresión masoquista del inconciente colectivo?. Nuestra ubicación en la tabla de posiciones en Sudamérica (penúltimos, según me han explicado), seria entendible si fuera un deporte olvidado, sin recursos y ajeno a la vida del país, sin embargo, ¿que mensaje damos cuando millones de personas colocan su atención, esperanza y sueños, año tras año, en individuos que cantarán el himno patrio para luego ser aplastados públicamente? Creo que si un extranjero nos preguntase sobre el fútbol en el Perú, deberíamos responderle que lo juegan unos “cuantos gatos”, que lo hacen en las calles dado que se les malogro el televisor, y que a nadie en el país le importa el tema porque tenemos mejores cosas en que ocuparnos… Al menos así, cuando él se entere de los resultados que da el fútbol peruano, no quedaremos tan mal ni daremos tanta lastima como el penoso colectivo auto flagelado que en realidad somos.

Secciones: Vivencias y Opinión Etiquetas: futbol

Algunas anotaciones sobre el conocimiento

4 febrero, 2009

Nuestros amigos los gringos dividen a los trabajadores en dos categorías: los “de cuello azul” y los de “cuello blanco” (blue collar y white collar respectivamente), los primeros se encargan básicamente de trabajos manuales en fabricas y los segundos son empleados de oficinas, usualmente tras computadoras, en su mayor parte dignos representantes de la Era del Conocimiento. Dado que mi trabajo esta ligado al desarrollo de sistemas, la moneda de cambio de mi profesión es justamente el conocimiento, la obra de mis colegas y mía no será una pared levantada o un objeto fabricado para su venta, sino diseños de programas, códigos fuentes y abstracciones que muchas veces ni siquiera serán impresas en algún papel, sino que residirán en alguna forma de almacenaje magnético.

Tras un buen tiempo laborando en un ambiente dinámico basado en el mundo digital, he encontrado en las personas, que presentan cuatro posibles realidades con respecto a su conocimiento; estas parten de mezclar el conocimiento que tienen y lo “concientes” que son de tenerlo o no tenerlo. Estas combinaciones, sospecho, están presentes no solo en el mundo de los teclados sino en el que nos rodea:

  • Hay gente que tiene el conocimiento (de ciertas cosas) y sabe que lo tiene. Son muy útiles y deseables en toda situación y si esta combinación va acompañada de cierta humildad personal, pues cuanto mejor.
  • Hay gente que tiene el conocimiento y NO sabe que lo tiene. Aquí hay un problema que un buen sensei o maestro debe ser capaz de descubrir en pro de la superación del discípulo. Mucha gente tiene el conocimiento pero a falta de aplicarlo simplemente puede olvidar que lo tiene o que lo obtuvo en algún momento; es solo cuestión de recordarlo (con o sin presión del jefe).
  • Hay gente que no tiene el conocimiento y sabe que no lo tiene. Nada como ser conciente de nuestras deficiencias para poder tomar un plan de acción sobre las mismas. Sucede que muchas veces la gente que más conoce es la que tiene más presente lo que ignora o tiene mucho por aprender.

  • Hay gente que no tiene el conocimiento y no sabe que no lo tiene (no es consciente de esto).Tener cuidado con estos casos porque si estos individuos tienen alguna clase de poder de decisión, el impacto de estas puede llegar a ser muy negativo; curiosamente se les puede detectar porque son los que más hablan.

El abaratamiento de las comunicaciones hace posible que la información este disponible a bajo costo para quien la busca, de modo que se ha formado un basto océano de datos a nuestro alrededor; sin embargo creo que es necesario, que como los buenos exploradores, contemos con mapas personales en donde cartografiemos constantemente las orillas de nuestro conocimiento.

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