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Giuseppe Albatrino

Amante de la creatividad. Ingeniero.

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Blog

Crónica de mi visita al Circo

4 agosto, 2009

Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día
John Archibald (físico)

        El sábado me llevaron al circo; sé que ya estoy bastante grande como para ir por mí mismo, pero no lo tenía planeado y no podía rechazar tan bonita invitación originada, en parte, al hecho que de niño nunca pude verlo en realidad. ¿Resultado de la experiencia? Mucho asombro, momentos de estar literalmente con la boca abierta, temor por la seguridad ajena, mucha diversión y gratitud. Describir el circo es un reto, por los elementos poco comunes reunidos en un mismo espacio; salvo algunos malabares de artistas callejeros, confieso que no había visto en vivo muchas de las maniobras que presencié y que parecerían ser hechas con una facilidad que sospecho no tenían

        Me impresionó el hombre que, sin más implemento que dos larguísimas telas que descendían del techo del coliseo Dibos, subía por estas con habilidad felina y a alturas de espanto; durante minutos, en que parecía que alguien había apagado la fuerza de gravedad, ascendía y descendía de mil formas, giraba y se contorsionaba expresando con su cuerpo un particular dominio del aire. En el mismo espacio, posteriormente, una pequeña chica desarrollaba sus propias piruetas colgada de un aro que se elevaba y bajaba siguiendo los dictados de la música, dibujando arcos y piruetas, sostenida tan solo por una mano o un pie para finalmente hacerlo de un instrumento colocado en su cuello. No pude evitar, en ese momento, preguntarme que estaría ella viendo o sintiendo (¿miedo?) o si le estarían pagando lo suficiente a todos.

        Ya en tierra, aún resuenan en mis oídos la simpática y chillona voz de un payasito quejándose por no poder tocar su violín, cuando en su lugar cantaban otros; él y sus compañeros amenizaban los demás números con inocencia, simpatía y humor que son, de por sí, un lenguaje universal. Muchas expresiones artísticas se dieron en donde el equilibrio y reflejos eran fundamentales, en otras los cuerpos parecían no tener huesos sino estar hechos de goma y hubo grupos en los que la coordinación era vital para que las torres humanas que se formaban no se derrumbaran.

        Tampoco olvido al caballero que montó una mini-mini bicicleta (que cabía en una mano) o al que condujo una moto sobre un alambre colgado o a las mujeres de los monociclos… muchas cosas se mostraron durante las dos horas del espectáculo, todas tenían en común la magia del circo que las recubría, que hacía cada minuto valioso por la experiencia que generaba.
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{Música de fondo mientras escribia: Clock, Speed of sound (Coldplay), Move to Move (Kon Kan), Come together (MJJ),
Supreme (Robbie Williams), Head over heels (Tears for fears), Winter (Joshua Radin)}

Secciones: Vivencias y Opinión Etiquetas: alegría, circo, diversión, espectáculos, familia

Exposición Da Vinci – El Genio

30 julio, 2009

“El arte nunca está terminado, sólo abandonado”.
Leonardo da Vinci

        En la pérgola del Jockey Plaza y hasta el 09 de Agosto se está presentando una exhibición itinerante que muestra parte de la obra de Leonardo Da Vinci. Para muchos, este genio es únicamente el creador de “La última cena” y la “Mona Lisa”; sin embargo, este hombre del renacimiento tenía más de 20 profesiones que incluyen, además de pintor, el ser escultor, anatomista, ingeniero, escritor, músico y botánico. Si bien es imposible hoy en día cubrir en profundidad el desarrollo moderno de tantos campos, la obra de Da Vinci es una invitación a mantener una mente despierta y curiosa.

        Al ser Leonardo hijo ilegítimo, no tuvo derecho a acceder a una educación formal, algunos piensan que por esta razón tuvo el tipo de escritura que mantuvo (de derecha a izquierda), para otros pudo deberse a que sufriera de dislexia y para otro grupo el hecho es una demostración de su constante temor a que le roben sus ideas; sea el motivo correcto que fuese, en la muestra podremos apreciar mucho de su escritura en la forma de cuadernos, llamados códices, en los cuales anotaba sus ideas y en las impresionantes páginas en las cuales documentaba sus estudios del cuerpo humano.

        Luego de los códices, el visitante podrá apreciar prototipos de máquinas voladoras que implementan los bosquejos del maestro Florentino; si bien casi todos eran irrealizables, tanto ayer como hoy, el paracaídas piramidal fue el único que ha sido probado con relativo éxito. Mucho mejor le fue con las distintas máquinas que construyó para levantar grandes pesos o convertir el movimiento lineal en circular, las cuales se pueden ver confeccionadas en madera y que de seguro un ingeniero mecánico apreciará y entenderá mejor que mi persona.

        Una interesante mención de la guía era que a “pesar de ser vegetariano y pacifista”, Leonardo creó armas para sus mecenas; me parece curioso porque se asocia el no comer carne a la misma categoría de no matar personas. En todo caso, se aprecia en la muestra un prototipo de tanque, un traje de buzo, una metralleta y otras armas; quizá la más “inocente” de todas era una especie de “multi tambor” que usado por un solo hombre, simulaba el sonido de muchos de estos instrumentos, que en la batalla se empleaban para sincronizar las tropas.

        En el lado artístico, algunos nos enteramos por primera vez de su participación en el teatro, con el invento de un proyector que creaba distintos fondos para las escenas, consistente en una caja cerrada, una luna y en su interior una vela (¡sí!, como si se tratase de los Picapiedra…) que ilumina la figura que se le coloque.
También se aprecian réplicas de sus obras, en las que nos explican cómo se crearon clásicos como las pinturas mencionadas o el hombre del Vitrubio (en lo personal me cautivo “San Jerónimo penitente”). Es una lástima conocer que, por emplear algunas técnicas de su invención al momento de pintar, mucho de su trabajo no haya persistido en el tiempo como es debido.

        El buen uso que se le dé a los 30 soles que cuesta la entrada dependerá mucho del visitante, en mi humilde opinión ésta debería costar menos dado el número de piezas y la duración de la muestra; esto no niega el hecho que los guías hicieron un buen trabajo con el material disponible.

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PS: Es lamentable notar que una exposición cultural de este tipo, entrega folletos con tantos errores tipográficos y de redacción.

Secciones: Culturales Etiquetas: arte, artista, ciencia, Da Vinci, genio, ingeniero, Leonardo, Renacimiento

Crónica de la semifinal de Impro

27 julio, 2009

         La novena fecha del primer Mundial de Impro empezó de manera muy entusiasta, la plaza llena y la animación de Lelé predisponían al que sería un jocoso espectáculo en el que la creatividad, el teatro y la rapidez mental son el centro del entretenimiento. El público con las consabidas paletas en mano, nos convertimos en jueces de las distintas escenas que los equipos crearían para los dos encuentros programados para la noche del sábado: Perú Vs México y Brasil Vs. Italia.
        Fue emotivo ver, al inicio de cada match, como los representantes de cada país ingresaban a la cancha, colocaban su bandera en el suelo y cantaban su propio himno (en versión Impro), para luego intercambiar una serie de regalos con el equipo opositor, imprimiendo así un carácter, por algunos segundos, solemne a la festividad. Si en algún momento creí, como afirmé a mis acompañantes, que el país de origen iba a ser un factor determinante en el voto popular, no podía estar más errado, yo mismo terminé votando por los charros cada momento en que sentí vencían a los nacionales.

La competencia entre el equipo italiano y el brasileño planteaba un par de preguntas: ¿se entenderá el portuñol?, ¿Cuando los equipos interactúen juntos, quién traducirá el Portu-italo-castellano que mutará ante todos? Y si bien las preguntas demostraron ser…¡sumamente válidas!, no le quitó gracia o alegría a los esfuerzos de los contrincantes por demostrar quién era el mejor. Quizá la escena más conmovedora de la noche vino, justamente, de este match, con “Vela Apagada” en que la historia creada sobre la marcha (como todas), trató sobre una señora que fabricaba velas a la cual todas les salían feas, incluso es superada por su vecino-alumno, pero al final decide encenderlas todas juntas como regalo a un niño que nunca tuvo una, al fundir las no agraciadas con las nuevas, todas brillaron más y perdieron su identidad (“ya no se quién soy”, exclamó alguno).

La escena “Monje asesino”, en mi opinión, graficó como el humor trasciende culturas y lenguas. En ella, se encontraba un italiano representando a un religioso que incitaba a asesinar, en un momento le confiesa su maldad a una imagen de Cristo crucificado (personificada por un brasileño), la cual le responde levantando el brazo y pidiéndole que se calle, a lo cual el europeo le mira, coge su brazo y lo regresa a la cruz invisible para clavarlo con fuerza y molestia; todos tuvimos que reír ante el impromptu de tan curioso monje.

En suma, una noche muy grata en la que terminamos lamentando no disponer de entradas para la final del día siguiente…pero que valió la pena por el espectáculo y por el compartir tantas risas con los amigos.
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PS1: Los asistentes de la escena silenciosa “Lunas” (en plural, como aclaró el divertido árbitro) seguimos esperando aparezca la explicación de la misma en Internet, pues, muchos de nosotros aún no entendemos nada de ella.
PS2: Me sigue pareciendo interesante saber que hay talleres de impro, espero poder asistir a alguno en un futuro no lejano.

Secciones: Teatro Etiquetas: campeonato, Impro, match, Teatro Julieta

Escritor, matemático, indio y sacerdote

24 julio, 2009

          Tengo a mi lado un libro que me firmó el padre Carlos Valles, el autógrafo debe tener más de diez años, y en mi nerviosismo ante su imponente, pero muy simpática presencia, no atiné a decirle al autor mi nombre; aquella noche, mi amigo Nils y yo habíamos esperado a que terminara la charla que dio y nos quedamos hasta que había poca gente en el lugar, me le acerqué tímidamente con un tipo de movimiento que él sonriendo imitó, le tendí una copia de su obra (un original, por supuesto) y estampó “Carlos”. No dije nada, mucho menos alcance a decirle lo mucho que me había enriquecido su lectura. Para varias personas aquel día, había venido una persona muy importante, déjenme contarles el porqué.
          Nacido en España, el padre Valles ingresó al seminario de los jesuitas a los quince años de edad de donde, ya ordenado sacerdote, fue enviado como misionero a la India, país en el que reside hasta el día de hoy y que es un personaje tangible y constante en la mayoría de sus obras. Por aquel entonces, tremendo viaje era lo más cercano a visitar otro planeta, no se sabía si alguna vez volvería a su tierra o si volvería a ver a su querida madre. En Ahmedabad estudió matemáticas, para lo cual debió aprender inglés, y luego impartió cursos en este idioma para la élite india en una prestigiosa universidad.

          Sin embargo, para acercarse a la gente del lugar, decidió aprender la lengua de la región, guyarati (la que hablaba Gandhi), ya que según él, “dominar la lengua es asimilar la cultura”, en este idioma ganaría importantes premios literarios; incluso el gobierno de Guyarat le otorgó cinco galardones seguidos (¡por él tuvieron que emitir una ley por la cual ningún autor podía, justamente, obtener más de cinco de estos premios seguidos!). En el campo de las matemáticas había fundado la primera revista especializada en esa lengua, representando a la India en congresos internacionales y escrito libros por los cuales una generación de estudiantes le conoce. Aún así, buscaba una mayor cercanía con el pueblo indio, por lo que un día tomó algunas cosas, y se dedicó a vivir de la hospitalidad de la gente pobre de su ciudad; por diez años residió en los barrios marginales, viviendo de lo que el anfitrión de turno pudiese darle.

          Su basta experiencia de vida se hace patente en sus más de sesenta libros publicados, buena parte de ellos disponibles en nuestro idioma. De la decena que debo tener en mi biblioteca, especial aprecio le tengo a “Dejar a Dios ser Dios” en donde nos invita a dejar los conceptos limitados y encasilladores que de la divinidad tenemos, con capítulos como “No manipularás al Señor tu Dios”, “Si Jesús hubiera nacido en la India”, “Chistes y terrorismo”, “adorarás al Señor tu no-Dios”. Nos muestra el rico abanico de creencias que coexisten en el oriente, no como juez, sino como alguien que viviendo entre ellas ha aprendido concientemente de las mismas.

          Otros dos de mis favoritos son “Al andar se hace camino” que versa sobre el arte de vivir el presente, en una sociedad en donde nos podemos pasar la vida entera solo pensando en el pasado o planeando el futuro y “Y la mariposa dijo”, que de carácter medio poético es, en palabras del autor, “un libro de vivencias ecológicas en los Andes y los Himalayas, en desiertos y mares, en lecciones Zen y en tradiciones aborígenes, siempre en medio de la naturaleza con los sentidos abiertos y el cuerpo en unidad con el alma“

          A sus ochenta y tres años se encuentra aún en actividad, ahora escribiendo un libro sobre la eucaristía, que espero llegue pronto a nuestras librerías. Me pregunto si tendremos la suerte de verlo de nuevo en el Perú, de darse el caso, prometo, desde ya, aprovechar mejor la oportunidad.

Secciones: Libros Etiquetas: jesuita, Vallés

Mi pequeña colección de arte

22 julio, 2009

      Si bien es cierto que de estudiante en la Católica disfrutaba cada año de la exposición anual que la Facultad de Artes hacía, pasarían muchos años para que vuelva a ir a una muestra, mucho tiempo en realidad. La siguiente vez que haria algo parecido sería recorriendo museos en el 2007. Encontrándome en Amsterdam y Roma decidí visitar la mayor cantidad posible de estos lugares; si bien no soy un conocedor, es un placer ir en búsqueda de la experiencia que cada obra puede brindar: en el caso de Rembrandt se me humedecieron los ojos con algunas de sus maravillosas pinturas; Van Gogh cuenta con un museo totalmente dedicado a sus cuadros en el que pude aprender parte de su proceso creativo y los museos del Vaticano merecerían infinitos blogs para expresar la emoción que generan en el visitante.
      Una práctica que improvisé sobre la marcha, fue anotar el nombre de las pinturas que me gustan, para poder volver a ellas en el momento deseado, gracias a los libros que compré o a la magia de Internet; esto lo continué con los museos que visité en Bogotá (en especial con Fernando Botero) y pienso hacerlo con los que vengan ¡Recordar es volver a vivir!, y descubrir cosas nuevas también…

Sin embargo, no es necesario desplazarse físicamente para conocer obras, desde hace buen número de meses, y de manera diaria, sigo las entregas de la página web El artista del día, en ella, como se puede suponer por el nombre, cada veinticuatro horas actualizan una obra representativa de algún artista moderno, ya sea en pintura o fotografía. De interesarse uno, puede encontrar datos del autor, así como otras expresiones suyas; como no grabo todas las que veo (no todas me gustan), debo haber acumulado un centenar y medio. Me gustaría compartirles dos muestras de mi colección, mediante dos archivos que pueden descargar aquí:
• Una muestra de las veinte pinturas que más me gustaron (archivo de 1.7MB)
• Una muestra de casi cien pinturas y fotos (archivo de 4.7MB, por limitaciones de espacio)

Cada pintura tiene el nombre del autor, así que si quieren conocer más de él, basta con que lo busquen en el portal. Ojalá se animen a visitar este interesante sitio.

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{Música de fondo mientras escribía: How to save a life, Little house, You found me (The Fray)}

Secciones: Culturales Etiquetas: arte, artistas, exhibición, pintura

¿Alguien sigue viendo la serie 24?

20 julio, 2009

       Jack Bauer era uno de mis héroes de ficción favoritos, ¿quién más que él, ha salvado millones de vidas, no una, sino muchas veces? Presidentes de Estados Unidos le deben suficientes favores como para colocar su rostro colorado en las banderas de sus limusinas y Afganistán se niega a darle la visa de ingreso por temor a que él solito acabe con todos los terroristas allí presentes… sin embargo, creo que la serie ha descendido a ciertos niveles de inverosimilitud peligrosos, porque si bien es cierto todos podemos creer que en un solo día “Magic” Jack puede evitar la guerra entre cuatro países, hay límites para la credulidad…

       La primera temporada de 24, transmitida en el 2001, fue sumamente innovadora por el formato que nos presenta: es una serie en tiempo real, lo cual significa que un minuto de televisión es un minuto en la historia que se desarrolla en la pantalla. Cada episodio inicia con un reloj que nos muestra la hora, minuto y segundo en que transcurren los eventos, el mismo vuelve a aparecer cada vez que se va o se regresa de comerciales; en vista de que cada temporada se compone de 24 episodios, cada una equivale a un día en la vida de nuestro estoico héroe, en el que debe luchar contra amenazas a la seguridad nacional.

      Este fino control del tiempo, implica que si Bauer debe realizar un viaje en carro que dura, digamos unos quince minutos, pues en ese cuarto de hora lo encontraremos tras el volante de su vehículo; también implica que nunca lo veremos almorzar o que si va al baño lo hace cuando transmiten propagandas o se encuentran otros actores en escena. Finalmente, otras de las marcas registradas del programa es mostrar, al mismo tiempo, en forma de varios cuadros, lo que está sucediendo en ese mismo instante en las distintas locaciones a la que la historia nos lleva.

       Sin embargo, y como el título de esta entrada puede sugerir, me es difícil volver a ver la serie, pues se hacen cada vez más obvios y cansados los artilugios a los que deben recurrir los pobres escritores en su séptimo año. Me gustaría compartirles tres que he notado en el transcurso de estas semanas, cuando intentando retomar la serie, la vi por breve tiempo:

1. Es más fácil hablar con el presidente de los Estados Unidos que con un funcionario de bajo nivel de algún ministerio peruano.
Pareciese que todo golpista que se respete no podría serlo si no tiene en sus accesos rápidos del celular el teléfono directo del presidente, o de la presidenta en este caso. No sólo eso, esta importantísima persona (hablo de la presidenta) está dispuesta a hablar y negociar directamente con ellos… ¡por el amor de Dios!, cualquiera que ha visto El negociador, sabe que de buenas a primeras no se le puede dar todo a la otra parte y mucho menos comunicarle con la abeja reina desde un inicio.
Por experiencia cercana, parecería que es más fácil contactar a la mandamás gringa que a un funcionario del ministerio de trasporte de rango intermedio, lo cual puede demorar de 2 á 10 años (si y sólo si, se llena correctamente el formato)

2. Los agentes del FBI tienen menos procesos establecidos que el serenazgo municipal.
Como en toda serie en donde hay buenos, malos y persecuciones entre ellos, no pueden faltar los arrestos. No tengo conocidos que sean policías, pero asumo que deben de practicar los arrestos antes de salir de la academia, y que quizá tengan un proceso que diga algo como “paso uno, no pierdas de vista al delincuente, paso dos, desármalo…”. Por ello me parece imposible que en el episodio que tuve oportunidad de apreciar, un agente del FBI arrestara a un peligroso terrorista para que luego: i) no lo esposara, ii) se distrajese viendo la mochila que llevaba y iii) llamara por teléfono reportando la detención (por poco y primero busca en la guía telefónica el número) con lo cual, ¡evidentemente!, se le escapó el peligroso individuo.

3. Mediante la tortura se puede obtener información sincera y veraz.
Una repetida crítica sobre la serie es que Bauer tortura a los sospechosos (repito, sospechosos) para obtener información “valiosa” sobre el próximo ataque. Esto ha sido una constante en las seis temporadas previas, en que puede usar diversos objetos para infligir dolor. Esto no es sólo perverso, sino que dudo mucho que de esta forma se obtenga la verdad; en todo caso más preocupante es asumir que, como en la serie se ve, éste sepa cuándo le están mintiendo o no (¿se basa en el tono de los gritos?)

      Quizá algún lector que aún vea esta serie, pueda esclarecerme si es ésta la que se ha agotado o es simplemente quien les escribe el que ha cambiado de gustos.

Secciones: Cine y Televisión Etiquetas: 24, CTU, Jack Bauer

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